9 de febrero 2001 - 00:00

Resistencia para eliminar subsidios

Las tradicionales concepciones proteccionistas o liberalizadoras del mercado agrícola fueron expuestas en la sesión especial del Comité de Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que finalizó ayer en Bruselas, hecho que demuestra que lejos se está de lograr un acuerdo global sobre los subsidios al campo.

Durante la reunión, diversos miembros, entre ellos la Unión Europea y Japón, presentaron sus propuestas para las negociaciones sobre liberalización agrícola.

La UE presentó una propuesta centrada en cinco temas: acceso a mercados, trato especial para los países en desarrollo, competencia de las exportaciones, ayudas a la producción interna y preocupaciones no comerciales, como la protección del medioambiente o la inocuidad de los alimentos.

La propuesta de la UE fue acogida con frialdad por países como India o Pakistán, aunque contó con la aprobación de otros países tradicionalmente opuestos a la política agrícola comunitaria, como el Grupo Cairns, para quienes es «un paso constructivo en las negociaciones», aunque no va lo suficientemente lejos en reducción de subsidios y tarifas.

Propuesta

El Grupo de Cairns, formado por 18 países, entre ellos Australia, la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Paraguay y Uruguay, propone la eliminación y prohibición de la totalidad de las formas de subsidios a las exportaciones de todos los productos, por causar grandes distorsiones en los mercados.

La propuesta japonesa cosechó una gran oposición porque incluso da marcha atrás en los acuerdos de la Ronda Uruguay en lo que a reducción de tarifas se refiere y va en contra del principio de apertura de mercados, según sus críticos, como la Argentina y Uruguay.

Japón defiende el apoyo a su producción por no ser un país autosuficiente con lo que no puede dejar un aspecto tan importante en manos de la oferta y la demanda, además de hacer hincapié en el aspecto multifuncional de la agricultura.

Diferencias


La base principal del problema de las negociaciones puede resumirse entre aquellos países que atribuyen a la agricultura una dimensión multifuncional y los que consideran que no debe ser sometida a un régimen especial de protección, sino guiarse por las leyes del mercado.

La
UE y Japón, entre otros, apoyan la multifuncionalidad de la agricultura, es decir que no puede quedar al arbitrio de la oferta y la demanda pues tiene una dimensión social, medioambiental, de bienestar animal, y de seguridad y calidad de los alimentos, que debe ser protegida.

En el extremo opuesto figuran, entre otros el Grupo de Cairns, partidarios del libre mercado para quienes la defensa de la multifuncionalidad enmascara medidas proteccionistas.

Las negociaciones para la liberalización de la agricultura comenzaron en marzo del año pasado y una vez que se hayan presentado todas las propuestas se elaborará un borrador que servirá de base para las verdaderas discusiones, previstas para esta primavera.

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