Claro, comparados con los $ 4,4 millones del primer día y cuando la plaza porteña debió abastecerse por las suyas, los habituales $ 26 millones conseguidos en el efectivo -para las acciones- suenan como a un salto gigantesco. Lo único que viene a demostrar es que se está viviendo del capital de terceros, con la Bolsa local totalmente dejada al margen en los ámbitos nacionales.
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Los certificados se llevaron algo más de $ 16 millones, para hacer un total de $ 43 millones en la rueda de la víspera y que evidenció un perfil de querer recuperar terrenos. En la pulseada sobre si se arregla o no se arregla, el brazo que hace fuerza para que llegue alguna solución con el Fondo Monetario consiguió ubicarse en posición favorable. La llegada de otra comitiva de funcionarios, como para poder encontrar una línea de corte entre las pretensiones de ambos bandos, resultaron cierto combustible para propender a la mejoría.
Todos los indicadores que conviven en nuestra plaza, cuatro en total, se marcaron con parecidos niveles. Armonía que abarcó al de la Bolsa de nivel general -con 1,27 por ciento-, se transmitió al Merval clásico -que trepó 1,52 por ciento-, más caliente aún en el listado de locales -el M.AR.-, que llegó al 1,56 por ciento, y finalmente el Burcap con 1,43 por ciento. Una segunda fecha de setiembre que tuvo perfil más definido, volumen creciente, jugando ya de lleno una carta que se hizo más nítida en las últimas novedades. La frazada global volvió, para tapar la desnudez.
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