El flamante titular de la Cámara de Diputados de Brasil, Severino Cavalcanti, ya cumplió con una de sus promesas de «campaña»: ayer anunció que aumentará el salario de los diputados en más de u$s 1.700 (37%) para llegar a los u$s 6.700 mensuales, el doble que en la Argentina, pero, claro, el PBI brasileño cuadruplica al nuestro. «Quien promete tiene que pagar», dijo el miembro del conservador Partido Progresista (allí el nombre «progresismo» se usa políticamente al revés que en la Argentina, pero es igualmente dañino porque son clientelistas, no creen en la iniciativa privada y malgastan fondos públicos). Otra de las curiosidades del revés político que tuvo el gobierno de Lula da Silva en la Cámara baja. En Brasilia la derrota, inédita, sobre que la fracción gobernante no domine la presidencia de Diputados se ha interpretado como un mensaje a Lula acerca de que no tiene garantizada la reelección. Digamos que Cavalcanti cambió 8 veces de partido.
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