23 de enero 2001 - 00:00

Se acentúa el auge económico en Brasil

San Pablo - Los brasileños se divertirán a lo grande en Carnaval, a fines de febrero, no importa lo que esté pasando. De todos modos, este año los juerguistas tendrán muy buenas razones para bailar samba y tomar unas cuantas caipirinhas bien frías. Es el auge económico de su país lo que realmente pone sonrisas en las caras de los brasileños y de los inversores.

Entre los muchos signos de la recuperación económica del país está una oleada de noticias periodísticas sobre la escasez de prótesis para implantes de mama, la cirugía estética destinada a aumentar el busto. Hace dos años, Brasil estaba en situación lastimosa. El país quemó $ 50.000 millones de reservas internacionales desde mediados de 1998 hasta el primer trimestre de 1999 en un vano esfuerzo por evitar una devaluación de su moneda. Pero el real fue devaluado en enero de 1999, haciendo estremecer a los mercados latinoamericanos y del resto del mundo. La economía brasileña, la mayor de Latinoamérica con un Producto Bruto Interno que excedió los $ 500.000 millones el año pasado, creció menos de 1% en 1998 y alrededor de 1% en 1999. Pero los nubarrones se alejaron y ahora la economía marcha viento en popa.

Probablemente, la economía brasileña y sus mercados de acciones y bonos tengan el mejor desempeño de la región en 2001
, independientemente de la desaceleración económica estadounidense. El índice accionario brasileño Bovespa ha crecido 14% este año, después de caer 9,9% en 2000. La economía aumentó alrededor de 4% el año pasado y posiblemente iguale o supere ese crecimiento este año con una inflación de alrededor de 4%. La inversión extranjera directa sigue siendo fuerte.

Este año será el quinto consecutivo con una inversión extranjera directa de $ 20.000 millones o más, predicen los economistas. El año pasado fue de casi $ 30.000 millones.

General Motors Corp. invirtió $ 3.000 millones en Brasil desde 1994 hasta el año pasado, cuando anunció planes de invertir otros $ 1.500 millones. McDonald's Corp. planea duplicar la cantidad de restoranes en Brasil, llevándola a 900 en los próximos tres años. Las compañías de telecomunicaciones internacionales han llevado tantos ejecutivos extranjeros a Rio, el epicentro de las nuevas inversiones del sector, que los alquileres en muchos de los mejores barrios de esa ciudad balnearia se duplicaron en los últimos dos años.

Las tasas de interés bajaron, de manera que «les resulta más barato a muchas compañías tomar prestado localmente en vez de hacerlo en el extranjero», que era la única alternativa para muchas firmas que buscaban préstamos de media-no plazo antes de 1998, dice Rodrigo Azevedo, economista jefe para Brasil de CS First Boston en San Pablo. La tasa de interés de referencia cayó en Brasil a 15,25% la semana pasada, desde 45% luego de la devaluación.

Se suman a las buenas noticias las medidas tomadas por el presidente Fernando Henrique Cardoso; el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, y el ministro de Hación del crédito soberano en divisas a largo plazo del Brasil, pasándolo de «B+» a «BB-». «La suba de la calificación refleja un mejor manejo macroeconómico por parte del gobierno brasileño desde la crisis del real en 1999», dijo S&P. Moody's Investors Service mejoraría la calificación brasileña en pocos meses.

Algunos de los puntos tradicionalmente débiles del Brasil ayudarían al país a capear la caída de la economía estadounidense. Por ejemplo, las exportaciones representan menos de 10% del PBI brasileño. Y las exportaciones a los EE.UU. abarcan sólo un quinto de todas las exportaciones. De manera que el impacto que pueda tener sobre el país una desaceleración económica en los EE.UU. probablemente sea limitado.

Las únicas nubes en el cielo brasileño serían las necesidades financieras del país, un inesperado déficit comercial el año pasado y la debilidad de la economía argentina.
Los analistas esperaban un superávit comercial para el año pasado de más de $ 2.000 millones. En parte a causa del aumento en el costo de las importaciones de petróleo, Brasil tuvo en cambio un déficit de $ 691 millones. Y las compa-ñías y el gobierno brasileño tienen este año necesidades de financiación externa por unos $ 63.500 millones, según estima CS First Boston. Ambas cifras perjudicarían al Brasil si los inversores internacionales dejaran de prestarles a las naciones en desarrollo a causa de un «aterrizaje violento» de la economía estadounidense o de un default argentino.

De ambos males, el segundo, un incumplimiento en los pagos de su deuda por parte de la Argentina, importante socio comercial del Brasil a través del pacto del Mercosur, probablemente causaría el menor daño. Si los inversores consideran a la falta de pago de la Argentina como un acontecimiento aislado y el gobierno brasileño reacciona con rapidez rebajando las tasas de interés y cortando gastos, los planes de préstamos extranjeros de la mayor economía latinoamericana no se verían perturbados por más de seis meses, dice Azevedo del CS First Boston.

Sin embargo, un aterrizaje violento, o recesión, en los EE.UU. es un asunto diferente. «El mayor desafío de un aterrizaje violento será la afluencia internacional de capital», dijo
Hugo Penteado, economista jefe de ABN Asset Management en San Pablo.

Los inversores querrán «inversiones más seguras y se alejarán de las naciones en desarrollo como el Brasil». Pero por el momento, parece que el carnaval económico durará bastante más que el Carnaval oficial del mes próximo.

Te puede interesar