19 de febrero 2001 - 00:00

Se agotó el efecto blindaje

Para varios analistas los efectos positivos del blindaje se agotaron y muchos comenzaron a reducir pronósticos de crecimiento del país este año. La Fundación Capital, por ejemplo, dice que lo único que se logró fue llevar el riesgo-país a niveles de precrisis, y estiman que se crecerá sólo 1,9% este año, muy por debajo de 4,5% que esperan en Economía.

«El impacto sobre el riesgo argentino del blindaje y de la mejora del contexto internacional se agotó, y sólo alcanzó para recuperar los niveles previos a la crisis del último cuarto de 2000», sostiene el informe semanal de la Fundación Capital.
Agrega que «las rebajas adicionales sólo podrán provenir de una mejora de los indicadores de actividad locales, lo que hoy por hoy se ha transformado en el foco de interés de los inversores internacionales y de los consumidores locales».

Si bien sostiene el informe que el crecimiento económico en 2001 está «garantizado», asegura que será «muy difícil» alcanzar tasas significativas, ya que con un riesgo-país ubicado entre los 650 y los 700 puntos básicos, «difícilmente» la expansión supere 1,9 por ciento anual.

Aclara que de acuerdo con el cierre del año 2000, «el arrastre estadístico para 2001 sería negativo en 0,4%», es decir, que el producto caería en dicho porcentaje si a lo largo del año se mantuviera inalterado el nivel de producción de fines del año pasado.

El informe destaca que un crecimiento anual de 1,9 por ciento implica un ritmo de recuperación «no menor», ya que requiere una expansión de 0,9 por ciento trimestral desestacionalizada, que es aproximadamente el ritmo al que se crecía a mediados de 1998 o a mediados de 1994. La entidad señala, además, que en caso de que se sostenga ese crecimiento durante este año, las tasas de crecimiento anuales en los años venideros serían de 3,6 por ciento anual.

En términos per cápita, el Producto Bruto Interno (PBI) de 2000 fue 8,4 por ciento inferior al de mediados de 1998; a fines de este año sólo se recuperaría una cuarta parte de la caída y recién a mediados de 2004 se restablecerían los niveles de ingreso previos a la crisis de 1998.

Señala que el contexto internacional es «claramente favorable para la reactivación, mientras que el riesgo de default (cesación de pagos) fue eliminado por la ayuda externa».

Sin embargo, advierte que «el riesgo político no es menor y podría malograr una nueva oportunidad en caso de incumplir cualquiera de los compromisos asumidos a cambio del blindaje, tanto las reformas estructurales (previsional, salud) como un relajamiento de las cuentas fiscales nacionales y provinciales, donde el incremento de 18 por ciento en el gasto registrado en enero constituye una señal de alarma».

«Además, cualquier aumento del gasto, más temprano que tarde, obligaría a aumentar la presión tributaria, que fue el factor crítico que abortó la recuperación de fines de 1999», acota el estudio.

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