La «guerra de la harina» entre la Argentina y Brasil tuvo un nuevo capítulo ayer, cuando los molineros argentinos salieron a refutar y a acusar de «falaces» los argumentos de los molinos brasileños, que exigen al gobierno de Lula Da Silva que impida el ingreso de harina y premezclas desde la Argentina con el fin de proteger sus industrias.
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Las presiones de los molinos brasileños, con opiniones que son reflejadas en la prensa de ese país y repercuten en la Argentina, sostienen que el ingreso de premezclas argentinas -por un volumen que este año totalizará 250.000 toneladas- «impide el crecimiento de la industria molinera» y que «al exportador argentino le resulta más barato vender la premezcla en detrimento del trigo». A esto se suma que el estado de Paraná impondrá un impuesto adicional a los productos que utilicen premezclas, un hecho que tendería a restringir las colocaciones argentinas. «Las exportaciones de premezclas representan sólo 3% de la molienda brasileña», explicaba José Del Carril, gerente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).
El problema surge con las retenciones. Las exportaciones de trigo pagan 20% de derechos de exportación y la harina, a pesar de ser un producto con valor agregado e inversión, también paga 20%. Las premezclas (harina con aditivos o con agregados de otros ingredientes para usos específicos) pagan 5%. Es un argumento que los brasileños utilizan para decir que las premezclas llegan a su país a un valor inferior que la harina común.
«Los brasileños dicen que la venta argentina de premezclas es un fraude tributario. Por eso, acudimos a Bruselas y presentamos el caso ante la Organización Mundial de Aduanas, organismo que confirmó que la exportación argentina está aprobada en el comercio internacional», comentaba Rubén Papiccio, de Molinos Cañuelas.
• Calidad
La cuestión también parece pasar por la calidad: el trigo argentino, aunque perdió en este sentido durante los últimos años, aún es mejor que el producto brasileño.
«Los brasileños sostienen que si el trigo paga 20% de retenciones, las harinas y las premezclas también deben tributar el mismo porcentaje. Pero no saben que por culpa de las retenciones perdimos todos los mercados de Centroamérica y Africa. Hoy sólo vendemos a los países vecinos», indicaba Juan Busto, del molino Lagomarsino.
Así planteadas las cosas, los molineros argentinos sólo esperan que «el gobierno no entregue las harinas como moneda de cambio de otras negociaciones, por ejemplo las textiles», indicaba el presidente del FAIM, Victorio Brisky.
Lo cierto es que las premezclas de harina argentina tienen mejores aptitudes panaderas (rinden más), otro motivo para que Abitrigo, la entidad que nuclea a los molineros brasileños, se apreste a insistir sobre su gobierno para que se cierre el ingreso de los productos argentinos, al menos de harina y premezclas.