13 de marzo 2001 - 00:00

Se derrumbó la Bolsa de Tokio a los niveles que tenía en 1985

Se derrumbó la Bolsa de Tokio a los niveles que tenía en 1985
Tokio - La situación de Japón se complica al perder la confianza de los inversores. Ayer (en la noche del domingo de occidente) la Bolsa de Tokio se derrumbó 3,62% y está en el mismo nivel que tenía en 1985. Las acciones tecnológicas, de comunicaciones y bancarias fueron las que lideraron la caída.

El yen también pagó la desconfianza en la economía nipona. El dólar emprendió una fuerte subida -de 119,62 a 120,50 yenes-y estaba a última hora en su nivel más alto desde hace 20 meses.

Ni el buen dato de que el PBI creció 0,8% en el último trimestre del año pasado, mejoró el humor de los inversores. Nadie esperaba ese crecimiento de la economía que atraviesa su peor momento. Están tan sensibles los inversores que temen que el dato se corrija y se transforme en un índice negativo como ocurrió en el trimestre julio-setiembre cuando los datos preliminares indicaron que el PBI subió 0,2% y al ser revisado se determinó que en realidad la economía había caído 0,6%.

Desempleo

Entre cifras récord de quebrantos, despidos para bajar costos y la fuerte caída de la demanda, el desempleo trepó a 4,9% en enero. Hasta hace poco tiempo Japón con 3,9% tenía el menor índice de desocupación del mundo.

El ministro de Economía del Japón, Taro Aso, un hombre optimista, ayer pareció renunciar a esas convicciones. Ante el Parlamento admitió que los «consumos individuales siguen siendo muy bajos y las inversiones de las empresas en el primer trimestre del año muestran señales de debilidad».

Después de esas palabras, el índice Nikkei bajó a 12.171,37 puntos, un nivel inferior al que alcanzó el 2 de marzo de 1985.

Las soluciones propuestas para que Japón salga de la recesión por los tres partidos que integran la coalición que gobierna el país, fueron considerados como insuficientes. Entre esas medidas se propician menos impuestos para los que inviertan en la Bolsa.

Además pesa sobre la economía la incertidumbre política: ahora ninguno puede asegurar si el premier Yoshiro Mori renuncia o se queda.

El premier dijo que no presentó su dimisión el sábado, cuando puso en marcha el procedimiento para ser reemplazado.

«Los medios informativos escribieron que se trataba de una dimisión de facto», se indignó ayer Mori ante una comisión parlamentaria. Pero «yo mismo no dije tal cosa», añadió.

El jefe del gobierno japonés decidió el sábado adelantar la fecha de elección para nuevo presidente del Partido Liberal Demócrata (PLD) de setiembre a abril. En principio, Mori no debería volverse a presentar.

Resistencia

Esta estrategia, incomprensible para el electorado, fue establecida por los jefes del PLD para acallar los llamamientos a la dimisión inmediata de Mori en el seno del partido. Pero no se trata de crear un vacío político hasta que el nuevo ministro sea designado. Partiendo del hecho de que no existe un candidato natural, los políticos a los que se les propuso presentarse se resisten a hacerlo en un contexto económico tan volátil. Apenas nombrado, el nuevo líder puede verse obligado a dimitir para asumir la responsabilidad del revés anunciado del PLD en las elecciones senatoriales de julio.

Por eso el PLD no tiene apuro en deshacerse de Mori, pese a los calamitosos sondeos que lo ubican como uno de los ministros más impopulares desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

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