Una versión que circuló insistentemente ayer en el Palacio de Hacienda señalaba que para que Néstor Kirchner no deba convalidar en el nuevo programa que regirá entre la Argentina y el Fondo Monetario metas que lo comprometan en lo político, se estudiaba firmar una «side letter». Se trata de una carta de intención «paralela» que no trasciende y cuyo contenido sólo se oculta por los inconvenientes políticos que ocasiona a cada país miembro, la difusión de las metas. Fue lo que hizo Roberto Lavagna en el marco del miniacuerdo cerrado en enero y que contemplaba medidas a tomar por el gobierno relacionadas con el «corralito» y un eventual fallo de la Corte Suprema sobre la pesificación de los depósitos. En esta oportunidad, la versión fue categóricamente desmentida por un funcionario del FMI consultado por este diario.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario