5 de diciembre 2000 - 00:00

Se retrajo la oferta de alquileres en countries

A pocas semanas del comienzo de las vacaciones, la oferta de viviendas para alquiler temporario en el segmento de los countries y barrios privados suburbanos se encuentra retraída, panorama que refleja la incertidumbre existente sobre el curso de la economía.
Hasta el momento, muy pocos propietarios decidieron incorporar su vivienda al mercado de alquileres de verano ya que, en rigor, «todavía desconocen si se van o no de vacaciones», opinó Alejandra Medrano, de la inmobiliaria Antonio Mieres. En este marco, la demanda propone contraofertas de entre 20 y 25 por ciento por debajo del precio inicial de locación, fenómeno que refleja una demanda también condicionada por la economía.

«Hoy se acerca gente que ofrece pagar alquileres de 1.500 pesos, mientras que los precios para enero y febrero oscilan entre 3.000 y 12.000 pesos por mes», comparó Araceli Etchever, gerente de la sucursal Pilar de la inmobiliaria Tizado. Entretanto, para algunos analistas del sector, la depresión de la oferta también es el resultado del creciente número de familias que deciden vivir en forma permanente en las urbanizaciones privadas de las zonas norte, oeste y sur del conurbano. Aun así, los operadores aguardan expectantes la última quincena del año, período en que la evolución de la oferta marcará los precios definitivos de la temporada.

Concentración

«Los propietarios todavía no modificaron los valores de locación pedidos, pero si en lo sucesivo no se concretan operaciones se verá qué sucede con los precios», planteó Etchever. La mayor demanda de casas para la temporada de verano se concentra en la zona norte del conurbano, en los partidos de Pilar y Tigre, donde el alquiler de una casa de 3 dormitorios, con pileta de natación y parque de 600 metros cuadrados, oscila entre los 3.000 y 5.000 pesos para el mes de enero, y desde los 2.700 para febrero.

Las urbanizaciones privadas ubicadas en los alrededores del acceso oeste de la Panamericana, por su parte, registran precios de locación equivalentes. Mientras que en los desarrollos urbanísticos del sur del conurbano, como por ejemplo Ezeiza, Monte Grande y Cañuelas, los precios de los alquileres de unidades se ubican «entre 10 y 15 por ciento por debajo de los ofertados en el Norte y Oeste», según estimaciones de Cristian Bau, de la inmobiliaria Castex.

La cotización de cada inmueble depende del entorno, la superficie del terreno, la cantidad de metros cubiertos con que cuenta la unidad y las características de la pileta, el quincho y la parrilla, infraestructura clave para atraer a la demanda durante los meses de verano. La vista a un lago o a un campo de golf, además de la superficie del parque y la infraestructura deportiva y recreativa comunes propios al emprendimiento, se constituyen en «valor agregado» a la hora de fijar el precio de alquiler temporario de la unidad.

La superficie de los terrenos donde se levantan las viviendas, entretanto, oscilan entre los 500 y 800 metros cuadrados para el caso de los barrios privados. Mientras que la superficie parquizada de una vivienda puede superar los 1.000 metros cuadrados, cuando se trata de countries. Otro dato a tener en cuenta es que no todos los barrios privados cuentan con pileta de natación, canchas de golf y de tenis, y sólo las urbanizaciones de mayor categoría ofrecen clases de teatro, música, canto, gimnasia y equitación, como actividades complementarias.

Impacto

Estos servicios adicionales también impactan sobre el costo de las expensas, gasto que en algunos casos está incluido en el alquiler, a diferencia de las locaciones más onerosas donde ese costo se encuentra discriminado. Según se trate de barrio privado o country, las expensas oscilan entre los 150 pesos y 600 pesos mensuales, suma que en algunos casos permite que los descendientes y ascendientes directos de los inquilinos hagan uso de las instalaciones. De todos modos, es prácticamente un hábito generalizado que quienes planifican pasar el verano en una urbanización privada reparten su tiempo entre el trabajo y la vida al aire libre. Por eso, «muchos buscan aprovechar el jardín, la pileta y el quincho, sin darle importancia a la infraestructura deportiva común del emprendimiento. Todo depende de los gustos del cliente», reflexionó Alejandra Medrano.

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