Adams es un nombre con una larga historia en la Argentina; en cambio la presencia de Cadbury data de apenas nueve años. Sin embargo, cada una de ellas tiene el privilegio de tener un «genérico» entre sus marcas: Chiclets (Adams), Mantecol (Cadbury). La inglesa llegó en 1993, cuando adquirió -por un monto nunca revelado-uno de los nombres más tradicionales de la glotonería argentina: Stani, fundada por la familia Stanislavsky. Y a pesar de que su participación en el mercado de los chocolates/alfajores (cerca de 7%) está muy lejos de lo que facturan los líderes Arcor (30%) y Kraft Suchard (21%), la compra de Mantecol a Georgalos concretada en enero del año pasado -pagó u$s 22,5 millones-le dio más presencia en el segmento de los «snacks» dulces. En cambio, en la Argentina no desarrollan del todo su «otro» gran negocio que tienen a nivel global: el de las bebidas sin alcohol. Su nave insignia, 7Up, está en manos de PepsiCo, y por lo tanto es fabricada y distribuida por BAESA, una división de Quilmes. Otras grandes marcas, como Schweppes o Dr. Pepper (fuertes en Europa y Estados Unidos, respectivamente) han tenido presencias «inconstantes» en el mercado argentino. En el terreno de la goma de mascar (o «chicles», como se la conoce en la Argentina por razones que no hace falta explicar) la operación concretada ayer en Londres hará que las principales marcas de ese producto pasen a cohabitar bajo un mismo techo: Beldent y Bazooka (ex Stani, hoy de Cadbury) serán «hermanas» de Chiclets, Trident, Bubbaloo y Bubblicious (Adams). La ex subsidiaria de los laboratorios Pfizer --creadores del Viagra-aportará a la unión otras marcas fuertes en el mercado local como Halls y VitaC, en un mercado como el de los caramelos dominado claramente por una empresa de capital argentino: Arcor. Sergio Dattilo
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