Uno de los edificios emblemáticos de Buenos Aires está por cambiar de manos: se trata del República, que fuera construido por el banco de Raúl Moneta. El comprador será, casi con seguridad, uno de sus inquilinos más notables, Telefónica de Argentina, y el precio a pagar rondaría los u$s 60 millones.
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La empresa, que colocó su logo móvil en la terraza hace algún tiempo (mucha gente, de hecho, lo llama «edificio Telefónica», y aparece en su última campaña televisiva) tendría un solo impedimento para concretar la compra: el propio Moneta. El cuestionado banquero se niega a abandonar sus oficinas en el «pent house» (último piso) del predio y la gente de Telefónica no aceptaría tenerlo como inquilino.
El fideicomiso privado que tiene la misión de liquidar los activos del banco de Moneta les dio prioridad a los actuales locatarios para quedarse con los pisos que ocupan; Telefónica, de hecho, alquila varios de ellos, lo mismo que Moneta; por consiguiente, estaría en condiciones de conservar su preciado pent-house. De salvarse este obstáculo, la operación, por un monto cercano a los u$s 60 millones, podría cerrarse dentro de pocas semanas.
El edificio había estado a punto de cambiar de dueño hace ya un par de años, antes de que se desatara la crisis que culminara con el cierre del Banco de Mendoza y la «autoliquidación» del República, ambos controlados por el grupo que encabeza Moneta. Por entonces el empresario mendocino se lo había ofrecido a Telefónica, pero a un precio que excedía largamente el de mercado, u$s 90 millones.
La especie dice que con ese monto Moneta tenía la esperanza de tapar algunos de los agujeros financieros que derivarían luego en el cierre del Mendoza, pero en el ánimo de Telefónica -que ya había sellado el divorcio con el República, con quien compartía negocios en Cointel y el CEI- no estaba el subvencionar a su ex socio.
Posteriormente, el República dispuso su autodisolución y nombró -en acuerdo con sus acreedores- al Banco Comafi como titular del fideicomiso «privado» que se encarga del cobro de sus acreencias y la liquidación de sus activos. Entre esos activos está, desde ya, el edificio de Tucumán 1, diseñado por quien con seguridad es el arquitecto argentino más prestigioso en el mundo, el tucumano César Pelli.
En el ínterin, hubo otros grupos que se mostraron interesados en quedarse con él; así, se dice que el Citigroup e IRSA también pujaron en su momento con Telefónica. Incluso que la empresa que preside Eduardo Elsztain fue tentada para asociarse con ésta para la compra, para finalmente abandonar la idea pensando en aplicar todos sus recursos previstos para este año en el desarrollo del barrio cerrado a levantarse en la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors. Sin embargo, las autoridades comunales siguen sin dar su aprobación al proyecto, por lo que esa especie de «ciudad satélite» a pocas cuadras de Plaza de Mayo sigue durmiendo en los despachos oficiales. Además, a pocas cuadras de allí (en el borde sur de la denominada Reserva Ecológica) acaba de instalarse una villa de emergencia de unas 150 casillas (y en aumento) ante la pasividad del Gobierno porteño, lo que retrasaría aun más el inicio de estas obras en un momento en que la crisis parecería demandar inversiones privadas que generen fuentes de trabajo.
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