El Banco Interamericano de Desarrollo, el estudio jurídico Carballo Gentile, otro bufete de abogados y una SA que compró a través de un apoderado fueron quienes se adjudicaron cuatro plantas de la Torre Esmeralda (en el 130 de esa calle) que fueran del Banco General de Negocios. En cambio, quedó desierta (no hubo oferentes) la venta de lo que fuera la sede de esa entidad financiera (la denominada «La Casita», un inmueble de más de 100 años, más un sótano donde estaba el tesoro) y el «pent house» (los dos últimos pisos, el 22 y el 23) de la torre.
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El BID ya tenía tres pisos en el edificio, del 18° al 20°, y pagó u$s 384.00 por el 11°; fue el valor más alto obtenido por el martillero José María García Arecha en la subasta. En el otro extremo se ubicó el 6° piso, adquirido por la doblemente anónima sociedad, que abonó u$s 316.000. La diferencia, según García Arecha, «se debe a dos factores: la altura y el hecho de que ese piso no tiene cocheras». Los otros dos pisos se vendieron por valores cercanos al 11°.
¿Qué pasará con la sede bancaria y el «pent house»? «Saldrán a remate con una base reducida, casi seguramente en marzo del año próximo», dijo García Arecha. Seguramente con esto especularondos interesados que se acercaron a la Corporación de Rematadores para «mirar» qué sucedía. «Pero esto no necesariamente implica que en marzo el valor será inferior al que habrían pagado ayer; todo dependerá de la evolución del mercado inmobiliario, la aparición de nuevos posibles compradores, etc.», arriesga García Arecha.
La ubicación de la torre también funcionó como un impedimentopara el interés de una empresa que forma parte de un monopolio, y que sopesó cambiar su sede de las cercanías de Plaza de Mayo. Los ejecutivos de la empresa, por el hartazgo causado por piquetes y manifestaciones que les bloquean de manera casi diaria el acceso a sus oficinas, hicieron una cita con los martilleros para recorrer el «pent-house».
Estuvieron allí un largo rato, y se fueron con la decisión casi tomada de participar en la subasta. Sin embargo, cuando estaban abandonando el edificio una nutrida y ruidosa protesta de empleados públicos (la sede de uno de sus sindicatos está a la vuelta) les hizo cambiar de opinión casi de inmediato. Según relató alguien que los acompañó en el «tour», uno de los abogados dijo: «Nos vamos de Plaza de Mayo para evitar líos, y acá es igual. Para eso, quedémonos donde estamos».
Los remates para cubrir las deudas que aún tiene el banco de los hermanos Rohm continuaron ayer y proseguirán hoy, con la venta de más de 400 lotes de bienes muebles.