19 de octubre 2001 - 00:00

Según Aerolíneas, las otras empresas son un club social

Periodista: ¿Qué actitud tomará frente al conflicto planteado entre Aerolíneas y las demás compañías aéreas del país?

Antonio Mata:
Nosotros no trabajamos con precios a pérdida, vamos a poner una oferta de Aerolíneas y Austral con precios que hagan estable a la compañía.

P.: ¿Piensa llegar a un acuerdo con Eduardo Eurnekian, que es el accionista principal de ARG, la segunda empresa del país, y también lo es de los aeropuertos?


A.M.:
En flota es la tercera (Austral sería la segunda), y no sé en qué podría haber acuerdo. El que quiera hablar con nosotros sabe dónde estamos. Nosotros no hemos hecho ningún comunicado sobre la libre competencia, pero sí hemos leído acusaciones y especulaciones de una asociación (se refiere la solicitada de ALARA, Asociación de Líneas Aéreas de la República Argentina). En esa asociación, Aerolíneas, que es la primera empresa del país, no está, y por algo será. Es como un club social, y lo que dicen es «el llanto del miedo».

P.: Parece que Usted insiste con la artillería pesada...


A.M.:
Nosotros tenemos la artillería pesada porque tenemos aviones y nombre. Muéstreme un solo sitio donde yo haya hecho comentarios sobre Eurnekian. Nosotros estamos elaborando el plan estratégico de la empresa, y ¿usted cree que él mira los intereses de su empresa? Si los mirara, vería que somos su principal cliente (por el uso de aeropuertos).

P.: ¿En pasajes internacionales también van a ofrecer precios más bajos?


A.M.:
Vamos a tomar una posición tarifaria que nos permita rentabilizar los vuelos y poner el producto al alcance de cualquier bolsillo. No sé si serán más bajos, porque no sé con quién lo quiere comparar.

P.: Usted dijo que van a retomar vuelos internacionales antes de fin de mes, pero antes tiene que vender los pasajes. ¿Realmente va a poder retomar los vuelos en esa fecha?


A.M.:
A fin de octubre, vamos a empezar con algunos vuelos de largo radio, a Brasil, a Europa y Oceanía. Alguna plaza llenaremos, vamos a hacer una fuerte campaña publicitaria.

P.: ¿Con qué recursos cuenta para rehabilitar una empresa que tiene una pérdida mensual de 30 millones de dólares?


A.M.:
En la operación de venta entre el vendedor y el comprador se acordaron unas cifras. El vendedor tiene que introducir una plata en la compañía, y nosotros tenemos que ir introduciéndola a medida que haga falta para pagar a los acreedores y para el movimiento de la empresa. El objetivo es empezar a generar menos pérdida. La situación no es tan mala: Aerolíneas vendió en 2000 922 millones. Tenemos que lograr que la empresa sea autosuficiente.

P.: Pero la SEPI por ahora sólo puso 50 millones. ¿Dónde está el resto de la plata que serían unos 535 millones?


A.M.:
Está en la cuenta de Interinvest. Los 50 millones fueron un crédito extraordinario, porque la fecha de compra es el 31 de julio, y ellos tenían que pagar lo adeudado a esa fecha.

P.: ¿Van a mantener a Aerolíneas en el concurso preventivo?


A.M.:
Sí, nuestra previsión es llegar a un acuerdo con los acreedores hacia setiembre de 2002. Pero vamos a priorizar la viabilidad de la empresa, vamos a negociar los importes, porque los acreedores deben entender que es mejor algo que nada.

P.: ¿Cuántos meses de pérdida están estimando?


A.M.:
Coincidimos con el mejor momento, porque empieza la temporada alta, en la que vamos a tener ganancias, y esto nos va a permitir rearmarnos para el invierno para reducir la pérdida. Vamos a hacer un plan para bajar los costos, empezando por los proveedores, porque Aerolíneas compra a 120, lo que los demás pagan 100. Todas las partes tienen que hacer un esfuerzo, por eso vamos a realizar un nuevo convenio con los trabajadores y les vamos a proponer un plan de rebaja salarial que se compense con acciones y que éstas puedan ser recompradas por la empresa en tres años a valor actualizado.

P.: Usted dijo que el sobrecosto fiscal en la Argentina es de 28%. ¿A qué se refiere?


A.M.:
A que en la Argentina contratar un seguro cuesta 28% más que en Estados Unidos o en Europa, a valores de antes del 11 de setiembre. Hay, además, otros gravámenes, como el del impuesto para los docentes, cuando se matricula un avión. El sector está prácticamente en convocatoria por un exceso de oferta que el mercado no pudo digerir y por una fiscalidad mucho más exigente. El Estado debería entender que, sin actividad, se acabó la historia.

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