Con dos meses de demora con respecto al cronogramaoriginalmente previsto, el Ministerio de Economía designó ayer al sindicato de bancos que se encargará de reestructurar la deuda argentina: los elegidos fueron Barclays, Unión de Bancos Suizos (UBS Warburg) y Merrill Lynch.
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La designación de las entidades que participará en la renegociación de la deuda «será clave para conseguir un visto bueno en la revisión de las metas», según aseguraban ayer en el Ministerio de Economía. De hecho, fue una de las exigencias centrales planteadas el lunes por el director gerente del FMI, Horst Köhler, en el encuentro que mantuvo con el equipo económico en Miami.
Las comisiones que cobrarán los bancos todavía no se anunciaron, pero en el gobierno prometían ayer que «en las próximas horas» se sabrá con precisión el dato luego de comunicarseprimero con el Congreso. Se estima que el costo para el Estado se ubicaría en alrededor de u$s 150 millones, lejos de los u$s 500 millones que se habían previsto inicialmente. Una definición clave que tomó el Ministerio de Economía es que los tres bancos actuarán en el contacto con los acreedores tanto en los Estados Unidos como en Europa. En cambio, quedó desierto el mercado japonés. Economía hará un nuevo intento para convencer a Nomura Securities de participar de la licitación, luego de que la entidad hubiera declinado la invitación efectuada en noviembre pasado por el Palacio de Hacienda. Por otra parte, una novedad del proceso es que el gobierno argentino actuará como «coordinador global» de la operación.
Mientras que UBS y Barclays ya habían sido anticipados como seguros participantes (eran los únicos que no se habían bajado de la licitación efectuada por Economía), sorprendió la designación de Merrill Lynch. La institución no había sido ni siquiera invitada a participar, ya que el equipo económico insistía en dejarlo afuera porque uno de sus principales directivos, el catedrático Jacob Frenkel (ex presidente del Banco Central de Israel), asesoró en 2001 al ministro de Economía, Domingo Cavallo, para renegociar la deuda sin caer en default.
La elección de esta última institución terminó siendo, cuando menos, desprolija, pero resultó la única opción ante la negativa del resto de las entidades de origen estadounidense a participar. Sobre todo, teniendo en cuenta que ya se habían bajado algunos de los principales bancos estadounidenses, como Morgan Stanley, Goldman Sachs y Lehman Brothers. Por eso, era fundamental elegir a un banco estadounidense de primera línea para llegar a los fondos de inversión que tienen bonos argentinos. Fue, por otra parte, una exigencia del FMI para aceptar el sindicato de entidades.
En el tramo local ya se resolvió hace tiempo que actuará el trío Nación-Francés-Galicia. Si bien todavía no se firmaron los contratos, las entidades estaban a la espera de la definición con las entidades internacionales.
Se espera que en los próximos días se produzca una reunión de los bancos que participarán del proceso con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en Buenos Aires para definir el plan de acción. Según el comunicado distribuido ayer por el Palacio de Hacienda, la intención es «llevar adelante este proceso hacia una conclusión exitosa dentro del plazo más breve, con el apoyo más amplio de los inversores».
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