Cosa curiosa, el Promedio Industrial y el NASDAQ iniciaron la semana con un empate al mostrar ambos indicadores una mejora de 0,77%, que, en el caso del que representa a las blue chips significó cerrar el día en 10.320,07 puntos y en el de los papeles tecnológicos 1.881,35 puntos. Pero en esta especie de pelea que se suscita entre ambos, mas que empatar, los dos parecen haber quedado en segundo lugar, ya que el S&P 500, tal vez la mejor representación del mercado accionario en su conjunto, cerró con una mejora de 0,81%. A pesar de los números positivos en los precios, no fue un día particularmente festivo ya que apenas si se alcanzaron a negociar 891 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.165 millones en el electrónico. Aun reconociendo que la baja actividad de los inversores podría estar vinculado la expectativa que genera la decisión de recorte de tasas que anunciaría en pocas horas el Comité Abierto de la Reserva Federal, parece demasiado poco especialmente porque el de hoy es el séptimo recorte en lo que va del año y se escucharon algunos (pocos) comentarios que podríamos ver un recorte de 50 puntos básicos. Claro que en el resto del globo fue también una rueda con volúmenes inusualmente bajos, tal vez reflejando que está creciendo el consenso de que las principales economías del mundo se están moviendo al unísono en un camino de desaceleración. Aun los más optimistas acerca de la recuperación que dispararía la política de la Reserva Federal, admiten que es curioso la contraposición que se está notando últimamente entre la caída del dólar (aunque ayer trepó a 120,8 yenes y 91,35 centavos por euro) y las tasas de interés (cuya tasa ayer también trepó, a 4,904% a 10 años y 5,452% a 30 años), frente a las acciones que continúan mostrándose "escépticas" ante la recuperación de la economía. Como en la semana anterior, las primeras operaciones en Nueva York parecieron hacer caso omiso a los datos macroeconómicos que aportó el Indice de Indicadores de Liderazgo, que, trepando por cuarto mes consecutivo, sugeriría que la economía está a plena marcha, y fueron en baja. Una hora después, las cosas comenzaban a entonarse y a pesar de la marcada debilidad de las empresas automotrices (de no ser por GM, el Dow habría ganando más de 1%) y de redes de telecomunicación los índices se colocaban del lado ganador, sin que realmente se pudiera identificar un catalizador del cambio de humor. En el after hours, a pesar del derrumbe de Agilent y American Tagle, los ánimos estuvieron muy por encima de lo que se vivía el viernes último. Ahora a esperar cómo se recibe la decisión del "tío Alan".
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