Serio: gobierno se asegura gasto a discreción por $ 9.250 millones
Desde el Congreso, el control en lo económico que se dispone sobre un gobierno se da en todos los países a través del Presupuesto. Allí se ponen límites al gasto público, a la emisión de deuda, a los impuestos. Y se da la señal de hacia dónde va el país. No es el caso argentino precisamente dado que van trascendiendo detalles de lo que está incluido -y oculto- en el proyecto de Presupuesto 2006 que se enviara al Congreso. Hay una nueva variante de los superpoderes, ahora relacionados con el gasto. Se asegura a través de un ardid el gobierno el manejo discrecional de fondos por más de $ 9.250 millones. Un decreto presidencial de hace 10 días terminó de pulir el mecanismo. Será Lavagna quien deba dar explicaciones sobre este delicado tema cuando concurra a Diputados.
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Para tener una idea del volumen de movimiento que adquirió esta cuenta, se puede mencionar: en 2002 contó con fondos autorizados por $ 3.087 millones, en 2003 $ 3.587 millones, 2004 $ 4.487 millones, en el Presupuesto 2005 saltaron a $ 7.597 y para el año próximo el gobierno fijó $ 9.249 millones.
¿Qué tiene de práctico para el gobierno, más allá de incrementar el gasto en esos rubros, el disponer de fondos precisamente allí? Cuando el año pasado se criticó la existencia de superpoderes en el Presupuesto 2005, las miradas se centraron en el artículo 11. El gobierno prácticamente no utilizó esta facultad más que en 0,7% del total reasignado.
Pero en el mismo proyecto, en el artículo 15, el gobierno pidió: «Déjase sin efecto la disposición prevista en el artículo 84 de la Ley Nº 11.672 - Complementaria Permanente de Presupuesto (t.o. 1999) referida a la Jurisdicción 91 - Obligaciones a Cargo del Tesoro». Semejante tecnicismo pasó inadvertido para buena parte de la prensa e incluso para muchos legisladores, tanto como que al final del proyecto se pedía incluir este artículo a la misma Ley Complementaria Permanente, de manera que quedara vigente para siempre.
Para completar la obra, el gobierno dispuso por decreto, una semana antes de enviar al Congreso el Presupuesto 2006, un reordenamiento de esa norma permanente donde desaparecieron disposiciones derogadas. No quedó ni el más mínimo rastro de lo que decía ese artículo 84 eliminado.
Pero desempolvando la vieja versión de la ley, queda claro qué obtuvo el Ejecutivo: «Los créditos que se asignen en las respectivas leyes de presupuesto para las jurisdicciones 90 Servicio de la Deuda Pública y 91 -Obligaciones a Cargo del Tesoro- no podrán disminuirse para incrementar créditos de las restantes jurisdicciones y entidades integrantes de la Administración Nacional», decía esa norma desaparecida. Por lo tanto, queda absolutamente libre ahora la disposición de fondos de esa megamillonaria jurisdicción -más otros que se reasignen allí durante el año provenientes de excedentes en recaudación- por lo que de nada servirá que la oposición o el duhaldismo se opongan a superpoderes que seguirán estando vigentes.




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