"Si mantienen dólar alto, habrá inflación y presión por salarios"

Economía

"Es muy común que los funcionarios de turno piensen que estas recuperaciones se producen por sus políticas y se olviden de las reformas para que la economía entre en verdadero crecimiento." La afirmación corresponde al economista Pablo Guidotti en una entrevista con Ambito Financiero quien se alertó sobre el eventual impacto inflacionario que tenga la continua emisión de pesos que está haciendo el Banco Central para comprar dólares.

Actualmente a cargo de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella, Guidotti planteó un escenario posible y un interrogante inmediato a la luz de lo que está sucediendo con el dólar: ¿qué puede pasar si de repente el Banco Central tiene que salir a vender dólares más que a comprarlos o bien tiene que subir las tasas de las Lebac?

A continuación, las principales afirmaciones de Guidotti.

Periodista:
¿Cree usted que el acuerdo con los acreedores se demorará mucho tiempo?

Pablo Guidotti: Existe en mi opinión un desbalance entre la quita que el gobierno le ha propuesto a los acreedores, que en valor presente neto supera 90%, y el esfuerzo fiscal que el país está dispuesto a realizar. Como resultado de este desbalance, lo más probable es que las negociaciones con los acreedores se estanquen.


P.:
¿Qué impacto tendrá la postergación sin fecha de un acuerdo con acreedores?

P.G.: Tiene dos problemas. Primero, es que la negociación y reestructuración comprende sólo 50% del total de la deuda y la Argentina necesita acceso al crédito para renovar los vencimientos del otro 50% que se está cumpliendo. Hasta ahora esto no era problema porque los BODEN y Préstamos Garantizados tienen una estructura que era muy liviana en los primeros años pero en 2005 ya empiezan a haber vencimientos importantes. En cierta medida la demora del acceso al crédito es un problema que empieza a verse en 2005 y 2006. En segundo lugar, el acuerdo con el FMI que dejó abierto las metas fiscales para después de 2004, estaba basado en que hubiese una negociación exitosa con acreedores y que de ahí surgiese la posición fiscal razonable para los siguientes años. Entonces en la medida en que no se llegue a un acuerdo, la negociación con el FMI será más complicada al momento de definir metas fiscales para 2005 con este tema abierto. De todas maneras, hay un tema que va más allá. La Argentina tiene una agenda importante de temas y lo mejor es aprovechar el momento presente. Hay tres cosas a favor del país hoy: el contexto internacional es favorable; la economía está rebotando y, en tercer lugar, Kirchner goza de mucha popularidad. Entonces al apoyo político que se necesita para esta agenda es muy grande y si se deja pasar el tiempo, esa imagen del presidente puede luego no ser tan positiva y le falte apoyo para encarar las reformas.


P.:
¿Qué lectura hace del retorno de los créditos hipotecarios a tasa fija a 5 años?

P.G.: Todavía el sistema financiero está actuando muy a la defensiva, tiene problemas en cuanto a la rentabilidad y liquidez y también al patrimonio. Hoy el sistema financiero tiene una cantidad de títulos públicos en el activo cuyo valor es incierto y valuados al precio corriente implican un patrimonio negativo. En este sentido, el sistema financiero se adecuó acumulando liquidez y la estabilidad permitió que esos problemas no salgan a la luz, lo que no implica que no existan.


P.:
A seis meses de asumido Kirchner, ¿cómo se comporta en lo fiscal?

P.G.: El gasto primario aumentó mucho ahora pero también aumentaron los recursos. Esto se dio en parte por un trabajo bueno de la AFIP pero también en una parte importante por cuestiones coyunturales o temporarias como ser las retenciones a exportadores. Como los ingresos aumentaron mucho, y los gastos también, esto impidió que se mejorara más el superávit primario. Hacia futuro, el panorama con respecto al gasto, sin prácticamente cambios en salarios públicos, puede complicarse más: si se intenta mantener un tipo de cambio alto, lo más probable es que la intervención del Banco Central en el mercado cambiario empiece a trasladarse progresivamente a precios, y entonces el tema salarial volverá a la discusión y deteriorando la posición fiscal.


P.:
¿Cuál es el límite a la continua compra de dólares del BCRA? ¿Hasta cuándo puede hacerlo sin que haya inflación?

P.G.: No es fácil saber el límite. No necesariamente los efectos son tan inmediatos. Hoy hay una discusión sobre el comportamiento de la demanda de dinero, y si estas intervenciones son inflacionarias o no, y si responden a un aumento de la demanda de dinero. Tiendo a pensar que ya se está debilitando y factores como el rescate de cuasi monedas y el aumento en la preferencia por liquidez en los bancos estuvo impulsando el aumento de la demanda. Pero el tema es que no es fácil saber en un país como la Argentina cómo es el proceso de transmisión de moneda a precios. En muchos países esto ha ocurrido cuando había expansiones monetarias fuertes; no reaccionan fuerte pero cuando empiezan a reaccionar obligan a aplicar políticas monetarias restrictivas. La Argentina es un país dónde la sociedad está acostumbrada a ver el BCRA operando con un tipo de cambio fijo. Entonces la posición de comprar reservas es una posición cómoda. Si tuviera que hacer una política contractiva, como subir tasa de las Lebac o vender dólares, no está claro el impacto en las expectativas o en el sistema financiero de este accionar. Esto apunta a ser prudente.Yo creo que en general el BCRA lo ha sido y se manejó pragmáticamente.


P.:
¿Cómo ve la actividad económica?

P.G.: En la oficina de Guillermo Calvo en el BID analizaron diferentes casos de recuperaciones de crisis bruscas y lo que se ve es lo que tiende a ser la norma, es una recuperación rápida inicialmente aunque en condiciones precarias porque se da sin recuperación del crédito y de inversiones. Lo que muestra la economía argentina en términos de la anatomía de su salida de la crisis es muy similar a lo que es el promedio de otras economías en estas situaciones. También es similar a lo que ocurre hoy en Uruguay. El gran desafío es transformar estas recuperaciones coyunturales en crecimiento. El problema es que es muy común que los funcionarios públicos de turno piensen que estas recuperaciones se producen por sus políticas y entonces se olvidan de la agenda de reformas que tienen que empujar y que es necesaria para que la economía entre en verdadero crecimiento.


Entrevista de Guillermo Laborda

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