La carne siguió en alza ayer en Liniers. Desde el gobierno anoche insistían en una solución como la aplicada con las naftas tras la suba del petróleo: poner retenciones móviles, es decir, mayor impuesto a medida que más crece el precio de la carne en Liniers. Otra variante es la de imponer cupo a exportación. Una complicación a este plan oficial: sólo se exporta 20% de la producción, por lo que el efecto de esta posible medida en precios es bastante menor.
El precio de la carne en el Mercado de Liniers sigue complicando al gobierno: ayer volvió a subir hasta 5%, en diferentes categorías, aunque el índice promedio de novillos tuvo un alza de 2,5%.
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Las lluvias registradas durante los últimos días en amplias zonas ganaderas y la mayor incertidumbre que genera una relación accidentada entre el campo y el gobierno provocan una oferta débil en el Mercado de Liniers. En efecto, la razón fundamental de la suba, como ocurre cada vez que llueve, se debió a la imposibilidad del traslado de hacienda desde las zonas pampeanas más alejadas. Sin embargo, algunos sectores de la cadena de ganados reconoce que a esta situación se suman productores que retienen sus haciendas en el campo porque saben que, en el corto o mediano plazo, el mercado sigue sus reglas: a menor oferta, más precio.
En tanto, algunos prevén que con la mejora del clima esta oferta volverá a sus cauces normales. «Esperamos que el viernes haya un nivel de oferta que permita suavizar los precios. Las lluvias cesaron y los precios deberían responder a esa mayor oferta prevista», decía ayer Carlos Pujol, presidente del Centro de Consignatarios de Ganado. Los restantes eslabones de la cadena, desde los corrales de Mataderos hasta la góndola, también están expectantes.
• Fluctuación
El acuerdo de precios, que fue parcial, fijó -con el consentimiento de todos los frigoríficos- un valor de $ 4,40 más IVA para los cortes de novillo a la salida de la planta faenadora. Para cumplir dicho valor, los frigoríficos deberán pagar el kilo vivo en Liniers a no más de $ 2,45. Y ese valor, se superó ampliamente la semana pasada en el mercado concentrador. Sin embargo, a través de este mes, el índice Liniers fluctuó, al compás de las necesidades de los productores, de contar con efectivo. Es que la buena performance de la carne en el último año generó más fluidez en el negocio ganadero y las ventas se hacen, prácticamente, al contado. Las plantas frigoríficas están bien abastecidas, según confiesan algunos.
En este marco, los ganaderos rebeldes, que se convirtieron en el primer sector de la economía que desaira una decisión del Poder Ejecutivo siguen insistiendo, no con poca razón,que no son ellos quienes forman los precios. Y que mucho menos tienen incidencia en el valor que llega a las góndolas. Pero, planteados los hechos de esta semana, son hoy los proveedores de la materia prima quienes tienen el diálogo con el gobierno resquebrajado.
La embestida ruralista, disconforme porque no se decidió la baja en las retenciones a la carne como se había prometido, terminó con un comunicado conciliatorio en el que manifestaron que no firmaron el acuerdo «por razones ajenas a su voluntad» y que «compartenel esfuerzo del gobierno por combatir los avances de la inflación» tras reiterar la « vocación de diálogo». Las entidades que dejaron a la ministra Felisa Miceli con «medio acuerdo» por los precios mantienen reuniones permanentes y a puertas cerradas. Allí expresan lo que no dirán nunca en público: el temor a posibles represalias del gobierno.
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