30 de octubre 2001 - 00:00

Sin dolarizar ya es terminal

Anoche declaraba Raúl Alfonsín «dolarización no» (por noticiero de «América TV») e insistía en «reestructuración voluntaria» de la deuda. Como trasciende es decirles a los tenedores de títulos de deuda pública (AFJP, bancos y otros): o toman este título a tasa y plazo distintos o de los actuales -para salvar la forma- no podemos responder. No hay salida con estas medidas. Ante la inminencia de default los títulos se desplomaron más ayer y técnicamente sólo se ve la dolarización. Si todo está en dólares, una tasa de 7% puede ser razonable y así no cierran empresas y no se expande la miseria. Quizá hasta se reactive la economía si el público cobra dólares, sabe que seguirá cobrando dólares y, por tanto, puede pagar cuotas-dólar. Hoy duda por la devaluación y es comprensible.

Pero «dolarizar» es privarse de moneda nacional, una consecuencia más de honor que de estabilidad. En definitiva, desde la convertibilidad uno a uno ninguno de los últimos gobiernos pudo ejecutar «política monetaria». Lo único, entonces, es que dolarizar hiere «el honor» de los políticos. Encabezar el riesgo de inversión en el mundo, no. Hundir una generación de argentinos si viene el default, tampoco. Privarse del peso sí. Absurdo. Todos los países del mercado común ceden hacia el euro sus legendarias monedas. En la Argentina hiere. Pero esta crisis terminal viene por la intransigencia política, por la miopía de quienes la ejercen, con escasa representatividad por cierto. Pero los que saben no dudan: hoy sin dolarizar el estertor financiero del país está a un paso.

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