Con un repertorio que incluyó sus clásicas críticas al FMI y una ponderación al rol que debe jugar el Estado en la economía, particularmente en el sistema financiero, el economista Joseph Stiglitz se presentó ayer ante más de 300 personas en el Banco de la Nación Argentina.
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El polémico ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 expuso ayer en el marco del Primer Taller Latinoamericano de Finanzas organizado por la Universidad Di Tella, pero evitó hablar específicamente de la situación argentina. Hoy tiene previsto un almuerzo con el presidente Néstor Kirchner. Luego, cruzará para entrevistarse con el ministro de Economía, Roberto Lavagna.
Muchas de las expresiones de Stiglitz suenan como música a los oídos de Kirchner, en particular si repite algunos conceptos de ayer en los que asignó al Estado un rol central en la economía. «En todos lados, pero sobre todo en países en desarrollo, los bancos fallan a la hora de llegar a las pymes y a las economías regionales. Allí es donde claramente debe intervenir el Estado», aseguró. En ese sentido, recomendó que haya «más requisitos de transparencia» en lo que respecta a la información de los bancos.
En realidad, Stiglitz vino a promocionar su nuevo libro, en el que critica las teorías basadas en el Consenso de Washington, que asignaba un rol central al mercado.
En su exposición, de una hora y cuarto, el economista recordó en varias oportunidades su paso por el Comité de Asesores Económicos del gobierno de Bill Clinton, que presidió entre 1995 y 1997. Olvidó su paso por el Banco Mundial, del que fue economista jefe por varios años y, tras renunciar, comenzó a criticar.
Estas son algunas frases de Stiglitz en su disertación:
• El rol del sistema financiero es central para asegurar el crecimiento de una economía. Si no hay confianza en el funcionamiento de los bancos, la actividad tendrá menos posibilidades de desarrollo.
• En países en desarrollo, hay regiones que sólo tienen a uno o dos bancos como agentes de crédito, no hay verdadera competencia. Allí debe intervenir el gobierno para competir con el sector privado.
• En los EE.UU., por ejemplo, uno de cada cuatro créditos es otorgado directamente o tiene garantía del Estado.
• La mayoría de los estadounidenses que sacó un crédito hipotecario lo consiguió con la intermediación de Fannie Mae, una institución estatal que hace poco tiempo fue privatizada parcialmente.
• Hay bancos de financiamiento estatales que son muy exitosos, como ocurre en el caso de Brasil. El Banco Mundial y el BID, de alguna forma, también tienen historias exitosas.
• Obviamente, debe reexaminarse totalmente el rol de otro banco, el FMI, que prestó dinero con retornos negativos en muchísimos casos.
• La idea de que la sola acción del mercado resolvía los problemas es muy antigua. Pero cuando la información es imperfecta, es decir siempre, la mano invisible no se ve, simplemente porque no está ahí.
• El rol del gobierno cambia de país en país, pero es importante debatir qué lugar debe ocupar, en particular en lo que respecta al sistema financiero.
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