En principio, el argumento más escuchado para explicar la suba que tuvieron los principales índices accionarios (así como la baja de los bonos del Tesoro) tiene que ver con el anuncio de que los inventarios de petróleo crecieron en la última semana. Si bien es cierto que la noticia era inesperada, hay que considerar que venimos de una seguidilla de casi dos meses en las que persistentemente el stock de petróleo era inferior a lo que esperaban los especialistas y que aun con este incremento estamos rozando los mínimos de los últimos 26 años. Tal vez el posible acuerdo entre los rebeldes y el gobierno nigeriano funcione algo mejor que los inventarios como una excusa para explicar 2% que cedió ayer el precio del crudo. Que esto, a su vez, tuvo un efecto directo sobre el mercado no se puede discutir. De hecho lo peor del día bursátil lo vivió el sector energético, pero de ahí a pensar que "todo fue petróleo" puede ser una exageración (no nos referimos a los datos del PBI, que a nadie pareció importarle). Con las empresas biotecnológicas liderando las subas, mientras que las de semiconductores les seguían de cerca impulsadas por Amtech, el NASDAQ trepó prácticamente 1% en la primera hora de operaciones, quedando casi sin cambios hasta el cierre, cuando ganaba 1,29%. Frente a esto, el Promedio Industrial y el S&P500 se mantuvieron sin ninguna orientación demasiado definida hasta la última hora de operaciones, cuando de la mano de Caterpillar y Alcoa se recuperaron para quedar en el primer caso en 10.136,24 puntos mostrando una mejora de 0,58%, y en el segundo trepando 0,43%.
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