Sube la morosidad y cae la confianza de consumidores

Economía

Los efectos de la pelea del gobierno con el campo ya comienzan a tener resultados mensurables y efectivos sobre la economía. Así, según la consultora Deloitte, dos indicadores clave tomaron direcciones opuestas a lo deseable:

  • La confianza de los consumidores sufrió una abrupta caída, fenómeno que viene verificándose desde julio del año pasado.

  • La morosidad en el repago de créditos creció 11%.

    El informe indica que «la coyuntura macroeconómica local cambió notablemente desde la crisis de 2001/2002», y agrega que, a pesar de que la financiación -que en la década del 90 provenía del exterior- hoy surge del fuerte incremento de los commodities, «el consumo en proporción del PBI se encuentra por debajo del de la década de los noventa».

    El trabajo advierte que -para que el crédito se expanda y los deudores puedan repagarlos de acuerdo con lo pactado- «las variables que deberían mostrar mayor estabilidad son el ingreso disponible esperado, el nivel de empleo y el salario real».

    Advierte que, si bien «a corto plazo no se ven demasiadas inconsistencias en las variables macroeconómicas», «hay algunas señales a tener en cuenta: el salario real comenzó a mostrar fragilidad a partir de marzo y el ingreso disponible esperado, medido a través de la confianza de los consumidores, se viene contrayendo desde julio pasado».

    En los últimos años, la Argentina vio un fuerte crecimientode los créditos para el consumo, favorecido por la aparición de empresas dedicadas específicamente a esa actividad, que por lo general apuntan a los sectores con ingresos medios y bajos.

    Estos sectores, agrega el trabajo de Deloitte, «suelen tener dificultades a la hora de enfrentarse al análisis de riesgo de muchos bancos, pero a pesar de ello, y en general, suelen mostrar una muy buena conducta crediticia». Sin embargo, el estudio revela un incremento de 11% en la morosidad, lo que marca sin duda las dificultades que están encontrando estos sectores -generalmente muy cumplidores-para poder hacer frente a las obligaciones contraídas.

    «Actualmente, el índice de morosidad ronda 11% de la cartera. Además, y en virtud de un escenario donde la capacidadde pago se ha visto afectada o podría afectarse aún más, resulta fundamental entender cómo estos cambios en las carteras van a verse reflejados en los fideicomisos», advierte la consultora.

    Sin embargo, agrega que esos instrumentos han logrado «afrontar victoriosamente las pasadas crisis argentinas», por lo que el incremento en los índices de morosidad «no afectará en gran medida a estos vehículos gracias a los diversos tipos de protecciones crediticias con que cuentan».

    Asegura, además, que «si se dieran las condiciones para la generación de préstamos a largo plazo (especialmente en lo que a la moneda respecta), nuestro mercado de capitales no tardaría en acompañar dicho proceso. Para que se cumplan las condiciones antes citadas es importante la política económica a futuro».


  • Los economistas de la consultora reconocen, finalmente, que «la morosidad mantiene una tendencia al alza», pero lo atribuyen a «la incorporación de todos los sectores de la sociedad al consumo financiado».

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