Impulsado por el dato de un inesperado crecimiento del PBI estadounidense, el rendimiento del bono del Tesoro norteamericano a 10 años (el de referencia) subió ayer hasta un máximo de 4,47% anual. Se trata de una mala noticia para los países emergentes y en particular para la Argentina en momentos en que se apresta a reestructurar la deuda. De hecho, cayó la mayoría de los títulos públicos de los países de la región.
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Ayer se conoció que el PBI estadounidense creció en el segundo trimestre del año 2,4% anual frente a una estimación de los analistas en torno a 1,8% anual. La imprevista mejora -impulsada por el aumento en gasto público para financiar la campaña militar en Irak- generó un arbitraje de los operadores entre bonos y acciones a favor de estos últimos. Esto, a su vez, propició una reversión del flujo de fondos que hasta el momento se dirigía a Latinoamérica en busca de mayores rendimientos.
En la Argentina, las caídas en los bonos fueron lideradas por el Global 2031, que perdió 5,23%, mientras que el BODEN 2012 se contrajo 1,68 por ciento. El alza de las tasas en los Estados Unidos se da a meses de que se presente la propuesta para reestructurar la deuda argentina.
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