Ondulado el andar del día en nuestra Bolsa, que vivió en una fecha en la que los mercados parecían un mosaico donde las partes se desconectaban y se movían los participantes como estancos separados. Unos bajaban, otros subían, mientras que por aquí se perfilaba un repunte que sobresalía.
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El Merval conseguía subirse holgadamente de 1 por ciento de mejora, prometiendo una fecha más contundente y acortando terreno de la pérdida mensual. Pero la falta de órdenes de respaldo también fue creando lunares, los que terminaron por promover un valle faltando una hora para el cierre y la conquista se redujo a no más de 0,5 por ciento y ya con bandera amarilla: de aguas turbulentas.
La última hora traía algo más de emociones que las aburridas tardes previas, un hecho que ahora hay que marcarlo como original, y en ese tramo se pudo neutralizar el empellón a la baja y retomar el avance para terminar en lo que un promediar de las puntas.
Ni tan entusiasta como amagó hasta las 15 ni tan opaco como el retroceder posterior, un cierre benigno y que dejó al Merval expandido con 1 por ciento de avance, pero con la faltante esencial en la provisión de órdenes: solamente $ 12 millones para los locales, algo más de $ 2,5 millones en CEDEAR.
Algunas especies con saltos de notoriedad, como 6 por ciento de Acíndar, y todos a casa.