11 de marzo 2003 - 00:00

Sufriría más quita el BODEN

Sufriría más quita el BODEN
La redolarización llegará al extremo de amenazar con golpear duro sobre las cuentas públicas: si se extendiera a todos los depósitos y a los préstamos garantizados, podría llevar la deuda del Estado a u$s 190.000 millones, monto equivalente a dos veces el nivel de Producto Bruto Interno (PBI) y superar en u$s 46.500 millones los pasivos existentes antes de la devaluación. Sin embargo, el mayor riesgo no sería para el Estado, sino para los propios ahorristas: es que con ese nivel de deuda, el superávit primario necesario para poder cumplir con los compromisos superaría 10% del PBI y, como no se podría lograr, el Estado se podría ver obligado a incluir dentro de la renegociación de la deuda todos los BODEN emitidos, a los cuales se les aplicarían quitas importantes, aunque, por ahora, nadie quiere arriesgar porcentajes. Así señalaba a este diario ayer la mayoría de los economistas consultados, que si bien evaluaba como positivo el fallo, discutía hasta qué punto los ahorristas se benefician o se perjudican con una eventual extensión de éste a todos los depósitos que quedaron atrapados en el «corralón».

Según las cifras que maneja el gobierno, a junio de este año la deuda pública se ubicará en u$s 166.121 millones, con un aumento de u$s 21.600 millones con respecto a la deuda registrada al 31 de diciembre de 2001, antes del default y la pesificación. Antes del fallo redolarizador, para la mayor parte de los especialistas económicos, las cuentas para renegociar la deuda del gobierno nacional cerraban de la siguiente forma: aplicando una quita de 70% sobre la deuda emitida en jurisdicción extranjera que se ubica en u$s 57.000 millones, no aplicando quitas sobre la deuda con organismos internacionales ni sobre los préstamos garantizados que ya se pesificaron y, por lo tanto, sufrieron su respectivo descuento (algunos analistas sostienen que, para no hacer trato discriminatorio con la deuda local, habría que hacer una quita sobre los préstamos pesificados de tal forma que en la quita general el descuento sea igual al de la deuda externa). Con un escenario de ese tipo, el superávit primario que tendría que tener en los próximos años el país ascendía a 4 puntos del producto, aproximadamente.

• Ajuste

Sin embargo, tras el fallo redolarizador, los números cambiaron, y el álgebra de la deuda se vuelve mucho más complejo e incierto. Ayer los analistas ajustaban todavía las cifras, suponiendo diferentes escenarios, y en todos los casos, el aumento de deuda es más que significativo. Un escenario posible es que, luego del antecedente de San Luis, se redolaricen todos los depósitos. Según estima el IERAL, si así fuera, el gobierno debería emitir nuevos BODEN por u$s 8.923 millones, lo que incrementaría la deuda a u$s 175.044 millones, o 560.000 millones de pesos con un dólar cotizando a $ 3,2 todo el año. Pero así se aplique una quita de 70% sobre la deuda externa, como descuentan muchos inversores externos, los pasivos del Estado quedarían en u$s 135.144 millones obligándolo a registrar un superávit primario cercano a los 5 puntos del Producto en los próximos diez años. Además, el director de IERAL, Gabriel Sánchez, advierte que los BODEN entran a competir con los bonos en dólares emitidos en legislación extranjera, y desde EE.UU. se están quejando ante la posibilidad de que los bonos locales se traten con más preferencia que los externos. Justamente, el derecho internacional exige que los bonos locales y extranjeros reciban el mismo trato. Lo único que puede salvar a los BODEN, desde un punto de vista legal, es que fueron emitidos posteriormente a la declaración del default. Sin embargo, la situación se complica para el gobierno, y más todavía si los ahorristas reclaman el mismo trato para los préstamos garantizados, es decir, su redolarización. De ser así, la deuda pública ascendería en otros u$s 15.847 millones. Y se ubicaría en u$s 190.891 millones.

«Ese nivel es inviable para el Estado, van a tener que comenzar a reprogramar toda la deuda», dice Sánchez.

Por eso, Carlos Pérez, de Fundación Capital, advierte: «Si al ahorrista local le dan un bono en dólares, se lo vuelve a meter en la quita de deuda».

Así, cuanto más se extienda la dolarización, más se aumenta la deuda y más se deberá extender la quita sobre ella. Siguiendo este razonamiento, para un país que no va a recibir capitales en forma importante por muchos años y que registrará tasas de crecimiento muy modestas en la próxima década, ya se anticipa que cualquier exceso en los niveles de endeudamiento deberá compensarse con algún tipo de renegociación compulsiva, ya sea a través de cuotas, alargando plazos o reduciendo tasas.

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