Por decisión política del propio Fernando Henrique Cardoso, Brasil eliminaría barreras arancelarias a las exportaciones argentinas en cuatro sectores clave: lácteos, pollos, carne de cerdo y hierro. Como contrapartida la Argentina abriría sus mercados de bienes de capital, lácteos y arroz. Además los dos países trabajarían para que, en menos de seis meses, se puedan solucionar problemas burocráticos para integrar las cadenas productivas de las empresas (fundamentalmente automotrices) que tienen sedes en los dos territorios.
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Para resolver todos estos puntos llegará el martes a Buenos Aires el ministro de Desarrollo brasileño, Sergio Amaral, que en algún momento dijo que la solución para que los principales socios del Mercosur puedan arreglar sus problemas se concentraba en la salida de la convertibilidad.
Amaral será el transmisor de la orden presidencial de Cardoso de llegar lo antes posible a un acuerdo general en todos los sectores mencionados, el que debería estar firmado a más tardar en junio de este año cuando los presidentes del Mercosur se vuelvan a reunir en Buenos Aires para la próxima cumbre de jefes de Estado del bloque.
Brasil prometió levantar las pocas barreras comerciales con su principal socio del Mercosur para ayudarlo a salir de la crisis, y en este sentido, es el comercio automotriz el que cobra mayor relevancia, pero que por su complejidad formará parte de otro capítulo de negociaciones, más prolongado. Por otra parte, existe la voluntad de los dos gobiernos de ganar terceros mercados en forma conjunta.