Se coincide en que el paquete de medidas que tenía previsto anunciar Domingo Cavallo esta semana ya no alcanzaría para revertir la falta de credibilidad en el país. Anuncios como la devolución del IVA a consumidores que paguen con tarjeta de crédito, el canje de los bonos que tienen las AFJP y bancos, dinero a 7% anual del BCRA para que las entidades presten a tasa baja a empresas y personas ya no pueden impactar mucho en las decisiones de inversión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Paga así el gobierno el costo de demorar anuncios, de tomarse tiempo para decidir y de restar importancia a las cotizaciones diarias. Sobre todo el país paga la ceguera de sus políticos. De la Rúa repite la historia de López Murphy: no le puso en marcha sus medidas porque las consideró «impopulares» y luego para revertir la crisis de mercados necesitó un ajuste triple. Sólo una renovada y muy fuerte ayuda de organismos internacionales -se duda- sería paliativo al crucial momento.
Ayer nuevamente hubo contactos con Washington y en los próximos días arribaría al país el chileno Tomas Reichmann del FMI. Su llegada estaba prevista desde hace una semana. En las últimas conversaciones mantenidas con ese organismo, hubo una clara reticencia hasta de anticipar el desembolso de u$s 1.300 millones previstos para principios de diciembre y eso era un anticipo de algo ya otorgado y no «plata nueva». Más lejana aún era la posibilidad de girar nuevos fondos a la Argentina sin un programa de reformas creíble en marcha y con el déficit cero bien encaminado y sin maquillaje contable. Por eso hoy casi no quedan esperanzas. Es como si nuestros políticos hubieran hecho un «trabajo perfecto» hacia el default. Penoso suicidio argentino.
Dejá tu comentario