11 de abril 2008 - 00:00

"Techint era el portaviones para ir a Venezuela"

«Techint era el portaviones que nos desembarcaba en Venezuela; nosotros tenemos 150.000 pymes y ellos 5.000, más recursos económicos casi ilimitados. Pero para llevar una pyme a otro país hace falta un apoyo como el que daba Techint, y ahora eso no está más. Ayer nos llamaron decenas de empresarios chicos y medianos para preguntarnos qué hacían con sus convenios con Venezuela; después de lo que hicieron con Sidor, ¿quién se anima a decirles que vayan?»

Un alto dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA) explicaba el «efecto ola» que tendrá sobre la relación bilateral la decisión venezolana de arrancar la siderúrgica Sidor de las manos de Techint y reestatizarla. «La gente que estaba por hacer negocios con Venezuela ahora está en pánico. Mire: hace poco estuvimos reunidos con altos ejecutivos de PDVSA; fueron casi 900 potenciales proveedores, todos pyme, por supuesto. ¿Dónde están parados hoy esos empresarios? Esto es una catástrofe para nuestro ingreso en un mercado en el que estaba todo por hacer...», se lamentaba el dirigente fabril.

  • Coincidencia

  • La decisión bolivariana hizo que, por primera vez en mucho tiempo, la UIA y la AEA (Asociación Empresaria Argentina) coincidieran en sendos comunicados condenatorios, casi como si hubieran sido redactados por la misma mano. El de la entidad que preside Juan Carlos Lascurain dice que «ante los anuncios de nacionalización de Ternium Sidor, de capitales argentinos, la UIA advierte las consecuencias negativas de esta iniciativa de cara al avance de la integración comercial y productiva de la Argentina y Venezuela».

    Agrega que «la integración de Venezuela como socio del Mercosur requiere relaciones comerciales amigables y confianza mutua. La concreción de medidas como las anunciadas generará un impacto negativo en las empresas que iniciaron o buscan iniciar proyectos de complementaciónproductiva en ambospaíses».

    Por su parte, AEA, con la firma de su presidente, Luis Pagani (Arcor), arranca « valorando toda intervención del gobierno argentino ante Venezuela por Sidor», y agrega su «profunda preocupación» por la estatización para continuar diciendo que «es un deber del gobierno argentino defender las inversiones argentinas en el exterior, ya que éstas son parte fundamental de la proyección internacional de la Argentina».

    En diálogo con este diario, Lascurain dijo que «esto que hizo Venezuela cayó muy mal... Yo estuve hace poco en una misión con decenas de pymes para crear empresas binacionales. Ahora todo eso quedará en la nada. Me parece que el gobierno de Venezuela no reflexionó sobre las consecuencias de la medida».

    No es una casualidad que buena parte de las pymes que iban a instalarse en Venezuela eran metalúrgicas: fabricantes de silos, de maquinaria agrícola, de frenos para autos... Es que el « portaviones» que los llevaba era capitaneado por Rocca, que a su vez necesitaba proveedores locales confiables, pero también compradores locales para sus productos porque el chavismo los acusó el año pasado de exportar casi todo. Sucede que hoy la economía venezolana no ofrece ni lo uno ni lo otro.

    También se había firmado un convenio con el INTI (el oficial Instituto de Tecnología Industrial) para asistir técnicamente a las futuras pymes binacionales. Y hasta la láctea SanCor tiene en marcha un acuerdo de provisión de leche en polvo y tecnología para elaborarla a cambio de un auxilio financiero.

    Tampoco fue una casualidad que el mismo día en que Carrizales anunció la reestatización de Sidor, el gobierno venezolano también comunicó el muy demorado desembolso de u$s 80 millones, uno de los tramos del crédito a la cooperativa lechera. Sin duda, un paliativo para tratar de contrarrestar el impacto negativo de la expropiación a la mayor empresa argentina.

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