23 de abril 2008 - 00:00

Temen ahora que incauten ganado

El único acuerdo que alcanzaron hasta el momento el gobierno y el campo ya tambalea y se transformó en un nuevo foco de conflicto. Se trata del pacto firmado el jueves pasado, por el cual el Ejecutivo prometió liberar y ampliar la exportación de carne a cambio de la aplicación de 13 cortes a precios « populares» en supermercados y carnicerías.

Como era previsible, este último punto aún está muy lejos de cumplirse. Los más optimistas creen que al menos habría que esperar hasta el fin de semana, por lo que siguen cerrados los envíos al exterior (no se emiten registros de exportación y la Aduana también pone obstáculos). Mientras tanto, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, intenta asegurar la oferta de ganado en el Mercado de Liniers.

La amenaza del funcionario fue comenzar a aplicar a partir de ayer la Ley de Abastecimiento, polémica herramienta que data de 1974 y, en teoría, lo habilita a imponer precios máximos, secuestrar ganado, multar a empresas e imponer detenciones de hasta 48 horas. Por ahora, la advertencia de Moreno no tomó cuerpo, pero de todos modos operó como un nuevo detonante para enturbiar más la relación entre los productores y el gobierno.

Hasta el momento, sólo habría antecedentes de presión en notificaciones enviadas la semana pasada a feedlots de Buenos Aires y La Pampa, para que envíen ganado a Liniers. Circularon durante el día rumores sobre una supuesta aplicación de la ley en los campos de Néstor Roulet, vicepresidente de CRA, pero fueron desmentidos desde la propia entidad.

«La dirigencia firmó porque existe necesidad de liberar las exportaciones, pero se veía venir que el acuerdo no tenía buen destino, porque dejaba todo en manos de Moreno», opinó el consultor agropecuario Arturo Navarro, que agregó: «La carne podrá bajar algo en los próximos días, pero a costa de vaciar los feedlot; luego habrá vedas de uno o dos días por semana, y finalmente el Estado tendrá que ir a los campos a sacar vacas flacas».

La situación se vuelve cada vez más tensa, ya que los productores afirman que el gobierno no cumple con la letra del último acuerdo sobre carne firmado entre las cuatro entidades, con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como garante. «Lo poco que se había avanzado el jueves pasado en el tema carnes no fue así y se volvió todo para atrás», consideró el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Pedro Apaolaza.

«Estamos preocupados, el gobierno no cumple ni siquiera los acuerdos firmados. Moreno desautoriza a Fernández metiéndose en la negociación», indicó Roulet.

La promesa contenida en el acuerdo del jueves era abrir la exportación (en teoría, según el gobierno nunca había estado cerrada) para 550 mil toneladas anuales, es decir, una suba de 10% en los envíos, y liberar la exportación de vaca conserva. Nada de esto se cumple aún, con frenos vía no emisión de registros de exportación (ROE) y trabas aduaneras. «Una vez más estamos presenciando enormes bajas en los valores de la hacienda en pie mientras paradójicamente nada de todo esto se refleja en los precios al consumidor. Pareciera ser que al gobierno poco le importan los consumidores, los trabajadores de la carne, y mucho menos los productores mientras que con toda impunidad se sigue protegiendo una cadena de comercialización llena de misterios y falta de transparencia», acusó ayer CARBAP en un comunicado que tituló «Diálogo franco entre halcones y palomas».

Por lo pronto, en las carnicerías aún no se aplican los cortes «populares», mientras que en supermercados ocurre en forma muy restringida. «Con la poca entrada que hay en Liniers, no se llegará a los precios que quiere el gobierno antes del fin de semana. Igualmente, hay algunas bajas: la media res se está pagando entre $ 8,8 y $ 9, cuando había llegado a costar $ 10», puntualizó Alberto Williams, titular de la Asociación de Carnicerías porteñas.

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