Nada podrá quitar a las automotrices la sensación de frustración con la que llegan a fin de año. Absolutamente nada. Un empresario del sector, ante la realidad de los números, admitía ayer con tristeza frente a las líneas de producción paralizadas: «No creo que en noviembre alcancemos las 20.000 unidades». El dato no es menor. Habrá que remontarse hasta el '91 para encontrar una cifra más baja para este mes por lo que la espectacular década de crecimiento automotor queda ensombrecida hoy por el peso de la recesión.
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Cuando el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, gozaba de los primeros meses de gestión miraba con sus ojos azules los indicadores de una industria que daba las primeras señales de un crecimiento que no tendría antecedentes. En ese año, el '91, y en aquel mes, noviembre, se vendieron en la Argentina 16.500 autos. Eran los primeros tiempos del boom económico pero todavía el crédito parecía una ilusión. Sólo un año más tarde, las ventas ya habían llegado a más de 26.000 unidades para alcanzar en noviembre del '94 la quimérica cifra de 50.391 vehículos. Con efecto tequila de por medio, devaluación de Brasil o cualquier otra inestabilidad de los mercados, ningún noviembre desde entonces había sido tan malo para la producción de automóviles como el actual.
Con la finalización del Plan Canje, el 31 de octubre pasado, los pronósticos no eran alentadores, pero las cifras que mane-jan los empresarios con el mes a punto de terminar son aún peores. Se estima que la caída de las ventas será de alrededor de 30% comparadas con octubre y rondaría 40% en relación con noviembre del '99.
No soportan los nervios empresariales que se les pregunte por las perspectivas para diciembre -mes donde el público frena tradicionalmente las operaciones hasta enero para sacar el vehículo como modelo del año siguiente-pero se sabe que el derrumbe de ventas puede llegar a 50%.
Pérdidas
Más allá de las comparaciones, la industria automotriz arroja pérdidas por $ 600 millones en el 2000 que trepan a $ 1.100 millones si se toman los últimos dos años. Demasiado dinero para un sector que apostó a comienzo de los '90 a un mercado de 700.000 vehículos para el 2000 y deberá conformarse con sólo 310.000 unidades tal como todo indica que cerrará este año.
Una de las provincias más afectada será Córdoba, donde están asentadas las terminales de Renault, Fiat y Chrysler y que concentra 40 por ciento de la producción automotriz.
En Córdoba, la producción automotriz representa 10 por ciento del Producto Bruto y 43 por ciento de la industria manufacturera de ese distrito.
Con este panorama, la situación laboral será crítica en las próximas semanas ya que las empresas recurrirán a despidos si un milagro no provoca la recuperación inmediata del sector. El acuerdo con Brasil es un bálsamo, sólo un bálsamo, para una industria que aunque pueda tener mejores perspectivas de fronteras para afuera no está preparada para vivir únicamente de la exportación.