16 de noviembre 2000 - 00:00

Tizado le pide "plan canje" a automotrices

No fue el mejor día para la formalidad de las presentaciones. Mientras los empresarios automotrices llegaron con su larga lista de quejas al Ministerio de Economía, su titular, José Luis Machinea, se encontraba en otro lugar enfrascado en una de las numerosas reuniones en las que participa estos días para lograr el inalcanzable acuerdo con los gobernadores del PJ. Sólo el secretario de Industria, Javier Tizado -un empresario devenido en funcionario que precisamente no tiene la mejor relación con el sector automotor-esperaba a los representantes de las terminales locales para darles la bienvenida a las flamantes autoridades de ADEFA. De esta manera, la nueva comisión directiva de la asociación que agrupa a las automotrices, encabezada por Cristiano Rattazzi, tuvo su debut oficial ante el gobierno nacional.

Con este cuadro de situación, el encuentro no pudo revertir su mal comienzo y
marchó sin escala hacia un final anunciado.

Tizado
intentó seducir al auditorio con una propuesta de reducir los impuestos internos que gravan los automóviles locales pero la sonrisa de los empresarios se diluyó cuando el funcionario aclaró que sería a cambio de una mayor proporción de piezas nacionales, el tema que produce escalofrío en el sector porque significa un aumento de los ya altos costos.

«Tenemos en consideración incentivar la inclusión de componentes locales a partir de una baja de impuestos internos, e intentaremos acordar con los gobiernos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe una acción similar en el campo de los Ingresos Brutos», dijo
Tizado a la salida de la reunión a un grupo de periodistas en un pasillo del Ministerio. «Todo lo que sea desgravar me parece bien», dijo Rattazzi en la otra punta del pasillo, quien sin interrupción remarcó que una eventual baja de los impuestos internos «sólo alcanza a algunos modelos». Pero el titular de Fiat fue más allá al cuestionar la medida de alentar la incorporación de mayor componente local, que en la actualidad está fijado en 30 por ciento, porque «regular demasiado puede generar más falta de trabajo».

Otro directivo se encargó de ejemplificar la situación al decir que
«si quieren que utilicemos más autopartes nacionales, tendremos que volver a fabricar el Fiat 600 y el Ford Falcon» aludiendo a la incapacidad de los autopartistas locales de proveer las piezas adecuadas para producir en su totalidad los modelos actuales.

Las declaraciones, después, fueron cayendo en discursos conocidos desde ambas partes. Tizado defendió 30 por ciento de contenido local en los automóviles, medido pieza por pieza, y Ratazzi volvió a pedir que el componente local se mida por proceso, porque «es mucho mas simple de evaluar y menos costoso». Además, el representante de los empresarios pidió un plazo de adecuación de tres años para incorporar 30 por ciento de componentes locales en todos los autos, mientras que
Tizado se mostró favorable a que sean dos años para modelos que se vienen fabricando y «algo más» para los nuevos.

Lo cierto es que el próximo lunes el funcionario argentino se volverá a reunir con sus pares brasileños para intentar un acuerdo, aunque todo indica que las posiciones están alejadas como para ser optimistas y
Tizado no está ajeno a esa realidad: «Yo aspiro a que se pueda resolver, pero ésta es una negociación abierta y es muy arriesgado hacer pronósticos».

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