20 de febrero 2001 - 00:00

Turquía, en medio de corrida cambiaria

El panorama internacional que hace unos meses cambió el humor del gobierno por datos favorables como baja de tasas en los Estados Unidos, suba del euro y retorno del crédito a países emergentes, volvió a tornarse inestable.
Ayer Turquía vendió casi 20 por ciento de sus reservas internacionales para defender su moneda, la lira, al tiempo que inversores turcos se desprendían de valores del país ante una disputa política que amenaza con descarrilar las reformas económicas apoyadas por el Fondo Monetario Internacional.

El FMI otorgó un blindaje de $ 7.500 millones a Turquía casi al mismo tiempo que a la Argentina. Se consideraba que la caída de los títulos públicos de este país fue una de las causas por las que la Argentina no conseguía crédito.

Ayer el banco central turco vendió casi $ 5.000 millones de sus reservas que totalizan $ 26.600 millones por una fuerte disputa entre el primer ministro Bulent Ecevit y el presidente Ahmet Necdet Sezer que puede terminar con la disolución de la coalición que gobierna integrada por tres partidos.

Turquía debe mantener estable la lira para cumplir con los objetivos que negoció con el FMI a cambio de desembolsos del blindaje.

La inflación mayorista turca (el principal indicador del país) fue de 32,7% durante todo el año pasado. la meta que se había prometido al FMI en aquel momento fue de 20%.

La corrida cambiaria de ayer arrastró a la Bolsa y a los títulos públicos. El índice bursátil perdió 16%, mientras el viernes lo había hecho en 13%.

El bono en dólares a 10 años, con vencimiento en 2010, bajó y aumentó 120 puntos básicos más el riesgo-país. La tasa de retorno de este títulos alcanza a 14,6%.

La anterior corrida cambiaria de diciembre se llevó $ 7.000 millones de las reservas turcas, pese a que la tasa de interés alcanzó a 1.900% anual en el momento más fuerte de la crisis.

A su favor Turquía tiene la promesa de ingresar a la Unión Europea lo que hace que haya inversores dispuestos a entrar a la Bolsa cuando toca niveles extraordinariamente bajos como los de ayer.

La crisis se desató en Ankara cuando el primer ministro turco, Bulent Ecevit, culpó al presidente, Ahmet Necdet Sezer, de la crisis política y econó-mica que afecta en la actualidad a Turquía, tras una reunión extraordinaria del gobierno.

A pesar de su primeras declaraciones, en las que dijo que no habría cambios en el gobierno y que el programa económico continuaría, las palabras posteriores de Ecevit demostraron que la tensión entre el Ejecutivo y el presidente continúa.

«Desde que llegué al poder, el presidente Sezer está creando obstáculos al trabajo del Ejecutivo continuamente. La conducta irrespetuosa del presidente hacia mí está de hecho afectando negativamente al gobierno», dijo Ecevit.

El primer ministro turco calificó la conducta de Sezer de «irresponsabilidad nunca vista en la historia de Turquía». En un comunicado oficial, el gobierno añadió que el presidente llegó tan lejos como para arrojar la Constitución contra el primer ministro durante la reunión de ayer a la mañana del Consejo Nacional de Seguridad.

El Consejo Nacional de Seguridad, que está compuesto por los generales de mayor graduación y altos cargos del gobierno, celebró ayer la reunión más corta de su historia.

Posteriormente, Ecevit declaró que había sido insultado duramente en público por el presidente antes de que comenzara el Consejo.

El primer ministro añadió que el momento, el lugar y el tono de las críticas del gobernante fueron equivocados.

Según se informó, el presidente criticó al gobierno y a Ecevit por desconocer la Constitución y bloquear la investigación de casos de corrupción. El presidente Sezer había enviado inspectores la semana pasada a los bancos del Estado, lo que fue interpretado como falta de confianza en el gobierno.

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