El maratón de encuentros empresariales -que arrancó con la convención de la Cámara Argentina de la Construcción hace dos semanas y continuó la semana pasada con el Coloquio de IDEA- tendrá a partir de hoy en Rosario lo que se espera será su última etapa, al menos por este año: se trata de la Conferencia Industrial, que todos los años organiza la Unión Industrial Argentina (UIA). Tal como adelantó en exclusiva este diario hace algunos meses, el tema único, central, será: «Por qué se venden las empresas argentinas».
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Como también ya se anunció, no habrá ningún funcionario público entre los oradores. La idea de la central fabril, desde que comenzaron a discutir la integración de los paneles, fue evitar esas presencias porque -dijeron- «queremos discutir doctrina y no coyuntura». Esto echaría por tierra alguna versión que circuló a partir de la pelea de Néstor Kirchner con los concurrentes a IDEA, luego de lo cual prohibió la concurrencia de miembros de su gobierno (y afines, como el gobernador Felipe Solá) a Mar del Plata. La orden fue desobedecida de común acuerdo por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien aprovechó la ocasión poco menos que para poner su renuncia a disposición del Presidente.
De todos modos, si había alguna duda de que desde Rosario no se generaría polémica alguna, ahora esto será aún más improbable: los empresarios (varios de los cuales también estuvieron en IDEA, como Luis Pagani, CEO de Arcor y presidente de la AEA) se cuidarán mucho más todavía de irritar a un Ejecutivo sensibilizado por la escapada del índice inflacionario.
• Acusados
¿Será suficiente la cautela? No lo parece: Alfredo Coto también se cuidó de realizar un discurso contestatario, y no alcanzó: Kirchner lo acusó con nombre y apellido de ser -junto con su colega Horst Paulmann- poco menos que los únicos responsables de una inflación de doble dígito. Por eso, los industriales viajan a la ciudad santafesina (lamayoría de ellos, en sus propios autos, por imperio del paro en Aerolíneas) con las valijas llenas de preocupaciones por las posibles réplicas a los discursos seguramente inofensivos que se escucharán en la Bolsa de Comercio de Rosario.
El programa incluirá exposiciones del historiador Félix Luna y del economista filooficialista Javier González Fraga. Por ese lado, no debería haber problemas; tampoco por el de Pagani, que abogará en favor de contar con un empreasariado nacional. Y así todo el programa.
Pero en IDEA también se habían abocado a la ímproba tarea de no conformar paneles irritativos: el único que podría haber caído en esa categoría fue el que compartieron Mariano Grondona, el socialdemócrata santafesino René Balestra y el economista ortodoxo Ricardo Arriazu, pero las iras presidenciales estallaron un día antes de que esos expertos pudieran siquiera empezar a exponer sus ideas. Alguna noción de que Martín Redrado escondía algo debajo del poncho la tuvieron quienes conformaban la mesa directiva del coloquio, cuando el presidente del Banco Central pidió desde Miami -donde concurrió a una asamblea de bancos del continente- hablar el miércoles por la noche. Allí Redrado reiteró, pero en forma más enérgica, su posición contraria al mantenimiento del impuesto al cheque.
Curiosamente, esto tampoco despertó la furia de la Casa Rosada.Fue algo que viene anunciándose incluso desde las páginas oficiales, y que el supuesto «imputado» (Coto) nunca dijo que la inflación rondará 12% este año. A esa «audacia» Paulmann le agregó que todos los medios vienen publicando hasta el hartazgo que la fusión Jumbo-Disco podría estar cerrada para abril del año próximo, dato que casi con certeza le acercan sus abogados. Como se ve, es muy difícil prever qué desatará la indignación presidencial. S.D.
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