Los bonistas extranjeros que se oponen al canje decidieron jugar ayer su última ficha. A través del Comité Global de Acreedores (GCAB, según las siglas en inglés) presentaron una demanda contra la Argentina ante el tribunal arbitral del Banco Mundial, que dirige James Wolfensohn. El objetivo es captar inversores con bonos por el equivalente a u$s 20.000 millones para que se sumen, aunque hasta ahora no está claro quiénes lo harán. «Cualquier propiedad utilizada por la Argentina para fines comerciales podría ser sujeto de embargo y posterior ejecución», aseguran en el GCAB, que decidió confiar en esta vía que en los juicios ordinarios ante jueces estadounidenses para cobrarle a la Argentina.
• Objetivo
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Esta movida se produce cuando faltan apenas ocho días hábiles para que finalice el canje de la deuda. Y el objetivo de este grupo de bonistas es impedir que el gobierno argentino consiga un alto grado de aceptación. Para ello, quieren convencer a los acreedores indecisos de que es posible y embargar activos argentinos para cobrar la totalidad de la deuda en vez de aceptar una quita de 70 por ciento.
El CIADI ya concentró más de 30 demandas contra la Argentina por sumas millonarias. Pero hasta ahora se trató siempre de empresas, que decidieron iniciar juicios contra el Estado por incumplimientos en los contratos. La mayoría de las que se presentaron son privatizadas, pero también hay otros casos, como el de la alemana Siemens, que debía actuar como proveedora estatal en el caso de los documentos de identidad. Es la primera vez que se presentan bonistas para ir al arbitraje. La iniciativa apunta a los grandes fondos e inversores institucionales del exterior, que son los que deben definir la semana próxima (última del canje) si aceptan o no la propuesta efectuada por la Argentina.
En el equipo económico son optimistas. Aseguran que la vocación de los inversores institucionales sería participar de la operación, al menos en porcentaje más que razonable. Las compras de bonos que realizaron en los últimos días sería, justamente, para entrar al canje y conseguir una diferencia rápida. Por eso, aseguran -aunque no en público-que es posible de conseguir no menos de 70% de aceptación. Se estima que este grupo tiene no menos de u$s 40.000 millones de bonos en default, por lo que pasan a ser claves.
• Aceptación
Si bien todavía no se divulgaron oficialmente los últimos datos del canje, se estima que al 11 de febrero la aceptación habría llegado a 40%, todavía con un alto componente local.-En la semana que va del 21 al 25 (la próxima) ingresaría el grueso de los inversores grandes del exterior. A continuación, los principales argumentos del GCAB para solicitar el arbitraje del Banco Mundial:
. A través del esta vía se busca un sistema diferente y más eficiente contra los pasos desarrollados por la Argentina.
. Hasta el momento, la posibilidad del GCAB para oponerse o frustrar el canje de deuda fue limitada. Los juzgados estadounidenses no tuvieron éxito en localizar y embargar activos argentinos.
. Tampoco existe seguridad de poder interceptar los futuros pagos a bonistas que realice la Argentina.
. La ley aprobada por la Argentina recientemente sobre el canje de la deuda (conocida como «cerrojo») muestra una clara tendencia a la expropiación.
. La ley argentina no puede estar por encima de las legislaciones que rigen sobre los títulos emitidos por el país en el exterior.
. La Argentina firmó un total de 29 tratados bilaterales en los que se incluyen reglas de juego para las inversiones en bonos, que deben ser tratadas como «inversiones», lo cual nunca fue respetado durante el proceso.
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