Los dirigentes de la UIA reunidos ayer distribuyeron un duro comunicado en el que se cuestiona la propia continuidad del Mercosur, al menos en las actuales condiciones. Constituye una réplica a no menos duros dichos de Rubens Barbosa, directivo de la poderosa FIESP (la central industrial paulista) con respecto a las negociaciones comerciales entre Brasil y la Argentina. El comunicado de la UIA dice que «la conformación de un Mercosur desequilibrado, alejado de sus objetivos y compromisos fundacionales generó fuertes asimetrías estructurales entre los dos países, produciendo un impacto negativo en el desarrollo industrial local, cuyos efectos se reflejan en una asignación sesgada de inversiones hacia Brasil, el traslado de empresas y el deterioro del tejido industrial nacional».
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Para fundamentar este reclamo, aportan cifras del INDEC: el déficit bilateral de productos industriales, que en 2003 era favorable a Brasil en u$s 1.946 millones, este año trepará a u$s 5.500 millones. Agregan: «Muchos de nuestros sectores enfrentan una competencia desleal por parte de los empresarios brasileños, apoyados por mecanismos oficiales de promoción de inversiones y exportaciones, que no deberían existir si la verdadera vocación del país más grande fuera una integración gananciosa para todos los miembros del bloque».
Se refieren, obviamente, a los incentivos (incluso para la compra de empresas argentinas) que reciben sus pares brasileños por parte del BNDES. «El Estado brasileño promueve con ventajas fiscales y financieras la producción, la exportación y también, en los últimos años, la compra de empresas en el exterior», agregan.
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