14 de enero 2003 - 00:00

Un Parlamento para la región

Hoy, alentado por vientos de la política local, Eduardo Duhalde presentará a Luiz Inácio Lula Da Silva un remozado proyecto de creación del Parlamento del Mercosur elegido por voto popular. La idea está latente desde que los ex mandatarios Raúl Alfonsín y José Sarney alumbraron el primer acuerdo de creación del bloque regional en 1986. El gobierno de la Alianza ya había intentado conmover -sin éxito-a la dirigencia de Fernando Henrique Cardoso con su campaña de «refundación» del bloque económico. Ahora, Duhalde y Lula quieren que el encuentro en Brasilia sea la piedra fundacional para un Mercosur político antes que económico; las razones hay que buscarlas en las variables económicas que son adversas a ambos socios. Duhalde tomó a pie juntillas para la agenda los tres desafíos que hizo Lula, recién electo, a principio de diciembre en los jardines de la residencia de Olivos:

• crear un Parlamento para el Mercosur;

• desarrollar una política exterior común para la negociación del ALCA y para el diálogo con EE.UU.;

• actuar coordinadamente ante los organismos multilaterales (léase FMI).

•Cautela

Sin embargo, con la campaña electoral en marcha y el acuerdo corto con el Fondo, los estrategas del gabinete le recomendaron avanzar con cautela en los dos últimos postulados. Duhalde buscará reflejarse en el espejo de Lula -el Parlamento del Mercosur no es sensible a los intereses de EE.UU.- para acumular simpatías progresistas externas, todo sea por conservar el liderazgo si fracasa la candidatura de su pupilo Néstor Kirchner. Con un ojo en el mundo político sudamericano y otro en los recelos de EE.UU., no seguirá viaje desde Brasilia a Ecuador, el 15 de enero, para la asunción del nuevo presidente, el ex coronel golpista Lucio Gutiérrez. Tampoco lo hará el canciller Carlos Ruckauf y se designaría al secretario de Relaciones Económicas, Martín Redrado, para que represente a la Argentina.

Los expertos en la Cancillería consideran que la ausencia de una institución parlamentaria del Mercosur es un «déficit democrático». Esa máxima empujó la pluma de los diplomáticos en un borrador de seis carillas con reflexiones acerca de los «mercodiputados», barbarismo que se tomó de sus pares de la Unión Europea.

Itamaraty también tiene una propuesta similar, y se diferencia de la del Palacio San Martín en el mecanismo de elección de los representantes.

Los argentinos prefieren el voto directo de la gente y no la designación de los diputados por los congresos de los cuatro países del bloque. El embajador
Fulvio Pompeo, subsecretario de Asuntos Institucionales, sondeó a varios legisladores del oficialismo y de la oposición, quienes ratificaron el rumbo de un Parlamento electo por el pueblo. El funcionario agregó que para reducir el costo de la política del nuevo bloque, se está analizando que la representatividad sea por regiones productivas: patagónicos, centro, noroeste y nordeste, así se disminuiría el número de estos mercodiputados y todos los gastos operativos.

•Reparos

El punto de partida para este legislativo supranacional es la actual Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur (64 miembros, 16 legisladores por cada estado parte), cuyo presidente por la Argentina es el senador Mario Losada. La idea pasó por el tamiz de los embajadores Daniel Spolsky, subsecretario de Integración Económica, y Jorge Herrera Vegas, subsecretario de Política Latinoamericana, ex embajador en Brasil durante el gobierno de Carlos Menem.

Herrera Vegas, más cercano a la posición de fortalecer la negociación con el ALCA, como sostienen en el círculo íntimo del candidato riojano, pone algunos reparos al desarrollo de un Parlamento supranacional: en el estado actual del proceso de integración un cuerpo legislativo de esas características podría ser una traba para los ejecutivos antes que un beneficio institucional.

Observaciones no consignadas en el paper
avanzaron inclusive con el asiento geográfico del nuevo Parlamento: Uruguay, país que ya es sede de la Secretaría Administrativa del Mercosur. La realidad económica de los países miembros no permitió soñar con dos legislativos tal como lo tienen los europeos, uno en Bruselas y el otro en Estrasburgo. La puja entre diplomáticos más viajados es qué ciudad sería la más adecuada para las funciones legislativas de los mercodiputados. Se excluyó Punta del Este por obvias razones de decoro y quedaron Montevideo, Salto y Colonia. Cada una con su valor agregado, la infraestructura estatal y los servicios de Montevideo, la historia y bálsamo de las termas para el trajín diario de Salto y el prestigio como patrimonio histórico de la Humanidad de Colonia del Sacramento.

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