Con la vacuna en la recta final el mercado ya proyecta escenarios pospandémicos

Economía

Igual, el camino está plagado de incertidumbres. En consecuencia, habrá que tolerar mucha volatilidad.

El anuncio de una inyección efectiva realizado por Pfizer la última semana (al que se sumó ayer Moderna) reseteó a muchos inversores que aún estaban trabados en la elección estadounidense. La noticia hizo volar las acciones de aquellos sectores que habían sido fuertemente golpeados por la crisis. Es que a pesar de que las implicancias políticas del triunfo de Joe Biden aún está en el centro de la escena, el factor determinante para la evolución tanto de la economía como del mercado bursátil en 2020 será la vacuna para el coronavirus.

Con la vacuna en lo que parece ser la recta final los inversores comienzan a ver la luz al final del túnel, y proyectar los potenciales escenarios pospandémicos. Sin embargo, el camino está plagado de incertidumbres por lo cual se espera una gran puja entre corto y largo plazo y, en consecuencia, elevada volatilidad. Además, el cambio de clima benefició particularmente a los sectores más golpeados por la pandemia: ¿será esta la dinámica reinante en la recuperación?

El 90% de eficacia que presentó la vacuna de Pfizer (ayer se supo del 94,5% de la de Moderna) es de vital importancia ya que, por primera vez, se vislumbra la posibilidad de volver a la normalidad. Es una fuente de incertidumbre y volatilidad que -finalmente- comienza a moderarse. Es por esta nueva información que el mercado bursátil se disparó tras la noticia, y que muchos fondos modificaron sus proyecciones para lo que resta del año. Tal es así que el S&P500, tras alcanzar su máximo histórico la ultima semana, fue revaluado al alza por Goldman Sachs el cual elevó el precio objetivo a 3.700 a fin de este año, contra los 3.600 proyectados en septiembre.

Sin embargo, la euforia que prosiguió al anuncio del lunes se disipó a la largo de la semana. Si bien la vacuna mejora las perspectivas de largo plazo, hay quienes analizan que la crisis podría agravarse antes de que la misma esté extensamente disponible. Es que el daño sobre las empresas y sus balances patrimoniales ya está hecho: más de un tercio de los dueños de pequeñas empresas estadounidenses se ven forzados a usar sus ahorros personales para mantener las empresas a flote y cerca del 40% de ellas creen que no serán capaces de resistir la crisis.

Hoy, la discrepancia entre el duro presente y el futuro esperanzador es evidente. Los inversores están atrapados entre estos dos escenarios en pugna lo que anticipa volatilidad. Por un lado, está la expectativa de la vuelta a la normalidad en los próximos meses, algo que el mercado espera (y factoriza) en sus precios. Por otro lado, la realidad muestra que los gobiernos europeos cada vez imponen más restricciones, y el numero de infecciones está fuera de control en Estados Unidos. El contraste es demasiado marcado. Por ende, el horizonte temporal seleccionado es crucial. Es que sólo tolerando altos niveles de volatilidad es que los inversores podrán realizar el futuro esperanzador que auguran.

La dinámica bursátil durante este periodo es clave. A diferencia de lo que venía aconteciendo desde marzo, el auge bursátil de la última semana no favoreció a los sectores que se beneficiaron con el trabajo a distancia, como Zoom o Microsoft, lo cual golpeó fuerte al Nasdaq que cerró la semana en rojo. Contrariamente, las acciones de aerolíneas, hoteles y cines se dispararon (junto con la esperanza de que haya una mejora en la economía real). Algunos analistas esperan que tal tendencia se mantenga y, luego de más de una década, la inversión en valor vuelva a generar rendimientos atractivos.

Sin embargo, el ímpetu que se adueñó del mercado la última semana no puede ser explicado sólo por la recuperación de la confianza en la economía y los sectores más tradicionales. En parte está relacionada con el gran número de vendedores en corto que debieron salir a comprar acciones para cubrir posiciones en empresas que, hasta hace poco tiempo, eran consideradas “inviables”. Es un fenómeno que genera distorsiones en el mercado y - mientras se recuperan las industrias más corroídas por el coronavirus- será una significativa fuente de volatilidad.

Con la vacuna cada vez más cerca los inversores comienzan a proyectar diferentes escenarios pospandémicos. Hoy, los mercados están anticipando - y tasando- un escenario ideal: una vacuna extensamente disponible, amplia liquidez y políticas fiscales laxas. Sin embargo, es probable que el camino hasta este punto sea arduo y difícil de transitar. Habrá que tolerar mucha volatilidad.

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