Inquieta el desafiante calendario de vencimientos preelectorales

Economía

El perfil de compromisos de la deuda en pesos no da tregua a Economía. ¿Más subas de tasas?

Tras la última licitación del Tesoro vienen por delante intensas semanas de serios desafíos para la Secretaria de Finanzas. Es que tiene poco más de dos meses para preparar el terreno del clave tercer trimestre y desactivar potenciales problemas de cara a las elecciones. Y si bien la última subasta fue exitosa al conseguir más de $120.000 millones netos y alejar los fantasmas que generaron las anteriores colocaciones hubo dos señales que conspiran contra el tercer trimestre: hubo un acortamiento de los plazos y un mayor rendimiento -dado el mantenimiento de las tasas de interés-. O sea, los inversores prefieren alternativas de corto plazo y tasas más altas. De modo que la tarea del equipo capitaneado por Mariano Sardi será descomprimir el calendario de vencimientos de julio-setiembre bajo estas dos señales.

Para tener una somera dimensión de los desafíos que vienen basta con señalar que el Tesoro pasará de enfrentar vencimientos mensuales promedio de $230.000 millones a lo largo del segundo trimestre ($709.000 millones en total) a más de $370.000 millones (más de $1.114 millones) en el tercero. Según datos de Finanzas más del 61% de los compromisos financieros del tercer trimestre son títulos ajustables por CER. Al respecto vale señalar que en la última licitación dos tercios de lo captado fueron vía títulos con ajuste de CER o el BONTE que los bancos necesitan para integrar encajes. Por lo que el apetito por los instrumentos a tasa todavía se muestra contenido.

En su último informe Finanzas explica que la estrategia de financiamiento es precisamente extender los plazos de colocación. Y así lo pudo lograr entre enero y marzo, dado que pasó de un “plazo de vencimiento de 5,4 meses en el primer trimestre del año pasado a 12,3 meses en el primero del 2021”. Pero tras los resultados de la última licitación reaparecieron los fantasmas. Dada la endeble situación macro el Gobierno procura no avivar nuevos focos de incertidumbre al período preelectoral. Por ello es clave descomprimir los vencimientos del tercer trimestre. Es que el mercado de pesos no está para sufrir situaciones de estrés adicionales, por más que impere la dictadura del cepo cambiario. Porque no hay que soslayar que a los vencimientos de la deuda en pesos se le sumarán las nuevas necesidades de financiamiento de la Tesorería por el impacto del devenir de la pandemia y las nuevas restricciones más parte del déficit primario. Por lo tanto, tanto Economía como el BCRA deben intentar seducir a los inversores y tenedores de pesos a no irse al dólar. Claro que no hay que olvidar que el BCRA debe además esterilizar parte de la emisión que a su vez se retroalimenta precisamente por la dinámica creciente de la deuda remunerada del ente monetario. Vale señalar que ya mensualmente el BCRA afronta intereses de $100.000 millones.

Ahora bien, ¿cómo extender el perfil de vencimientos en este contexto? Hoy por hoy los inversores se inclinan por los títulos ajustados por CER. Sin embargo, si la profundiza la estrategia del atraso cambiario el panorama puede cambiar y hacer más atractivas las opciones vinculadas al tipo de cambio (dollar linked). En este aspecto será clave cómo den los índices de precios de abril y mayo, período que el BCRA toma como bisagra para ver si lograron desacelerar las expectativas inflacionarias.

En la medida que el Tesoro consiga extender el plazo de los vencimientos de la deuda en pesos pero por sobre todas las cosas fortalecer el mercado local colaborará con la menor asistencia del BCRA. Porque el ente monetario no solo emitirá para asistir al Tesoro, sino también, como ya se mencionó, para afrontar sus propios compromisos (Leliq y Pases) sino también para comprar todas las divisas posibles del superávit comercial.

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