2 de octubre 2002 - 00:00

"Vengo a ver qué me ofrecen"

«Yo quería comprar dólares, pero me dijeron que primero tenía que hacer un depósito en cuenta corriente, dejar la instrucción de la operación y recién mañana tendré los billetes. No importa: espero hasta mañana, pero me paso a dólares.» Enojada, la señora de unos sesenta años (que se negó de plano a dar su nombre) salía de la casa central del HSBC luego de hacer lo que quería con su depósito reprogramado: pasarse al dólar.

Sin embargo, la tendencia -al menos hasta ayer- entre los ahorristas no parece ser esa: según fuentes bancarias (ver aparte) una inmensa mayoría de los ahorristas permanece en el sistema financiero. Pero las reacciones frente al Canje II no fueron unívocas, ni mucho menos. Veamos:

• «Vine a ver qué me ofrecían; hasta que llegué al banco no sabía muy bien qué hacer. Tengo $ 8.600, que con el CER más los intereses pendientes se van a unos 11.800 pesos; si los cambio hoy a dólares me dan $ 3.100, más o menos, y perdí sesenta por ciento de lo que tenía. Si lo dejo en plazo fijo, me ofrecieron 45 por ciento, y ahora resulta que el BODEN creció un montón... Sigo sin saber qué hacer. Por ahora, pasé la plata a caja de ahorro y voy a tomarme unos días para decidir»,
decía Carlos Schwartzmann saliendo de la sucursal Plaza de Mayo del Banco Francés.

• «Esta plata ya la daba casi por perdida, así que me viene como si me hubiera ganado la quiniela»,
bromeaba Silvia (no dio su apellido ni su edad), poco después de retirar de ventanilla poco más de 3.000 pesos en efectivo. «Voy a hacer algunas compras para la casa y a pagar algunas deudas, sobre todo voy a achicar el saldo de la tarjeta de crédito, que me está matando con los intereses».

• «Ni lo dudo: plazo fijo. El dólar va a seguir quieto, y estas tasas no van a durar toda la vida. Es, creo, la mejor forma de recuperar parte de lo perdido»
. Traje impecable, ataché en mano, Jorge H. explicaba su decisión racional después de constituir un depósito a plazo en el Credicoop casa central.

A pesar de que en general la jornada fue tranquila, no faltaron algunos encontronazos. A Alberto Camji, por caso, le dijeron en la sucursal El Cano del Río que debía concurrir a la sucursal donde había constituido originalmente su depósito para que le calcularan el monto de su CEDRO, pero obviaron informarle que podía hacerlo (y también optar por el canje a libre disponibilidad) directamente desde el «site» de banca electrónica de esa entidad. Una llamada al banco «destrabó» la dificultad, y al caer la tarde este empresario ya tenía acreditados sus fondos en su cuenta corriente.

En cambio, no fue tan sencillo conformar a algunos airados clientes del BankBoston, que protestaron por todos los medios posibles por la promesa incumplida de la entidad estadounidense de acreditar en sus cuentas a la vista todos los depósitos reprogramados hasta 10.000 pesos. El enojo hizo mucho «ruido» en varias radios y canales porteños, y hasta anoche no estaba claro qué sucederá hoy si la promesa no se concreta en hechos.

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