Volskwagen: afirman que advirtieron a la empresa años atrás por manipular controles
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Volskwagen atraviesa un escándalo ecológico que causó la renuncia de su CEO.
La tarea parece enorme, ya que el grupo parece haber ignorado al menos dos advertencias.
La empresa alemana de equipos Bosch entregó en 2007 a Volkswagen, para efectuar controles internos, el programa que ahora originó el escándalo de los motores trucados, precisando que su instalación en vehículos era "ilegal", afirma el domingo el diario alemán Bild.
Precisamente ese año Volkswagen empezó a instalar el programa en los motores diésel para modificar los resultados de los controles y ahorrar dinero.
Un portavoz de Bosch, interrogado por la AFP, rehusó cualquier comentario amparándose en la "confidencialidad" de sus relaciones con sus clientes.
Además, según la edición dominical de Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), un empleado de VW habría hecho una advertencia a nivel interno en 2011, alertando que ese 'software' podría "infringir" la legislación.
Un portavoz de Volkswagen dijo a la AFP que la empresa está trabajando para presentar un plan de acción en Alemania y lanzar un llamado a revisión para los vehículos afectados.
El software va a ser actualizado sin cargos "para que se ajuste a la ley", aseguró Peter Thul.
La investigación interna no ha permitido de momento establecer por qué la dirección de Volkswagen no reaccionó entonces, según el diario, que se pregunta: "¿Qué sabía Winterkorn?".
La respuesta a esta pregunta tendrá, entre otros asuntos, una influencia en el cheque de indemnización que podría recibir Winterkorn al dejar la empresa. Éste puede en teoría aspirar a unos 60 millones de euros en jubilación e indemnizaciones, a condición no obstante de que su responsabilidad directa en el escándalo no queda demostrada.
El grupo de Wolfsburgo, que emplea a 600.000 personas en todo el mundo, debe clarificar rápidamente estos interrogantes.
Así, la autoridad federal alemana del transporte por automóvil (KBA) pidió a VW que adopte "medidas obligatorias y un calendario" antes del 7 de octubre para adecuar sus motores diésel a las normas en materia de emisiones contaminantes, según la edición dominical del diario Bild.
Si VW no cumple con los requerimientos, todos los vehículos señalados podrían perder la licencia de circulación en el país.
El economista jefe de UniCredit, Erik Nielsen, dijo que dado que el sector automotriz supone un 10% del PIB en Alemania, el escándalo de VW podría perjudicar la reputación de los fabricantes alemanes, dependiendo de cómo sea la respuesta a nivel político y de parte de la empresa.
En este sentido, el presidente del fabricante de coches de lujo alemán Daimler, Dieter Zetsche, dijo que espera que el daño "no sea permanente".




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