16 de febrero 2005 - 00:00

Vuelve dilema por acuerdo con FMI

La primera reacción del presidente brasileño, Lula da Silva, al revés en la Cámara de Diputados fue endilgar la derrota al partido gobernante (PT) y no al gobierno. Lula minimizó así el impacto -para el gobierno- de perder la presidencia de la Cámara baja, rompiéndose una tradición desde la llegada de la democracia, apostando a una nueva telaraña de alianzas dentro del Congreso. Para el mercado, que digirió rápidamente el costo político de la derrota del gobierno, no habrá muchas complicaciones porque, aparentemente, la agenda legislativa de este año no tiene grandes desafíos.

Una primera lectura del resultado genera inquietud por el escaso apoyo que ha tenido el gobierno de parte de los partidos de derecha y de otros sesgados a la política económica que implementó finalmente Lula.
Mientras los mercados y el FMI no se cansan de ponderar el éxito económico de Lula, los intereses políticos siguen obstaculizando el plan de reformas.

Pero quienes conocen el funcionamiento particular del Congreso brasileño no se espantan porque es muy común que los diputados electos por un partido terminen cambiando de «camiseta» varias veces al año, según la conveniencia de las votaciones.

Frente a esta nueva complicación política, crece el dilema para el gobierno de renovar o no el acuerdo con el FMI.

Desde el ala política reclaman que el país comience a caminar solo sin el apoyo del FMI, mientras que desde el frente económico advierten que sería mejor consolidar la posición de las reservas internacionales. Pero el principal interrogante de la decisión que deberá tomar Lula en marzo, es ¿el mercado tomará la no renovación del acuerdo como una fortaleza de Brasil o una desventaja, el quedar fuera del paraguas del FMI?

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