29 de marzo 2021 - 00:00

Wall Street corta clavos pero avanza con nuevo récord

¿Vuelve el covid, con mutaciones y variantes, a imponerse en la batalla por la salud pública? Las tribulaciones de Europa –y América Latina– obligan a redoblar restricciones y confinamientos, y la economía no saldrá indemne.

Ray Dalio

Ray Dalio

Fue la primera semana –luego de siete consecutivas en alza– que las tasas largas se tomaron un merecido descanso. ¿Adiós a las armas? ¿Comulgaron ya los bonos y se retiran de escena en paz? Cedieron las tasas pero también las acciones, y la tensión se mantuvo como si se tratase del ardid de una emboscada. ¿Vuelve el covid, con mutaciones y variantes, a imponerse en la batalla por la salud pública? Las tribulaciones de Europa –y América Latina– obligan a redoblar restricciones y confinamientos, y la economía no saldrá indemne. ¿Es el efecto del rebalanceo de los portafolios a fin del trimestre? Los fondos de pensión y los balanceados, ¿venden acciones y recompran bonos para restablecer la relación que exigen sus reglamentos? Las dudas crecieron el viernes temprano. ¿Es un fenómeno puntual? ¿O existe algún herido? ¿Hay un fondo liquidando posiciones? Grandes ventas simultáneas de acciones en bloque alimentaron esa presunción. A la par, los fondos globales de mercado monetario recibieron el mayor influjo de recursos en 13 semanas, una movida notoriamente defensiva. Día a día, Wall Street rindió examen en busca de señales ominosas. Pasaron bajo la lupa desde China hasta el bitcoin, o con más precisión, el Grayscale Bitcoin Trust, que es un fideicomiso que permite invertir en la criptomoneda en los EE.UU., que cayó 20% desde sus máximos pari passu con el ascenso de las tasas largas y cuya cotización –por su carácter de fondo cerrado– fluctúa alrededor del valor de sus bitcoins en cartera. Siempre cotizó con una prima importante, pero ahora lo hace con descuento y esta semana, con la quita más pronunciada en su (breve) historia. No hay nada siniestro ahí. Simplemente una mayor competencia en ciernes. En Canadá ya operan ETF vinculados al bitcoin y, esta semana, Fidelity y Goldman Sachs pidieron autorización para lanzarlos en EE.UU. Es cierto sí que la escalada de las tasas largas frenó el ascenso meteórico del bitcoin pero nada que empañe las expectativas, sean racionales o no. Y el petardo verbal de Ray Dalio, un manager de hedge funds, sobre una eventual prohibición del bitcoin en los EE.UU. como sucedió con el oro en los años 30 es una especulación pobremente argumentada (la decisión entonces fue salir del patrón oro; hoy el dólar flota libremente). No es que una regulación más restrictiva sea imposible, es lo esperable. Pero a medida que la industria financiera establecida lo incorpora a su menú –e invierte en desarrollar el negocio–, y las autoridades lo consienten, las chances de un tratamiento arbitrario se recortan.

Wall Street se enfrió, fue revisado de pies a cabeza como cualquier sospechoso, y a la postre aprobó el examen con un final a toda orquesta. Los índices explotaron en la última hora, la más vibrante desde octubre. Los últimos ocho minutos fueron la gloria. El S&P 500 despachó así, por enésima vez, un récord flamante. La pizarra se tiñó de verde intenso. Las acciones de materiales básicos treparon 3%, las de tecnología y energía en torno a 2,5%, y la mayoría de los sectores por encima de 1%. El mercado bull no es el Canal de Suez. No se obturó. Sus reflejos expansivos son formidables a pesar del lastre de tasas más altas. Ayuda que cuando el consumidor comienza a gastar la cuarta oleada de estímulo, la inflación que más celosamente vigila la Fed siga calma. En febrero, el avance interanual del deflactor del gasto de consumo personal fue 1,6% (la Fed estima que se ubicará en 2,4% a fin de año). La versión núcleo, 1,4%. Está claro que es un punto de partida. La inflación soltará amarras con una economía taloneada a fondo por la política monetaria y fiscal, pero las fuertes presiones de costos vigentes no la alteran todavía. Quizás, luego de ajustar tres cuartos de punto en el año, la suba de las tasas largas no necesite apurarse. ¿Se acabaron los problemas entonces? No. La subasta de bonos del Tesoro a 7 años volvió a ser magra. Y Biden empuja su plan de infraestructura. ¿Cómo financiará 3 billones de dólares extra? Con aumento de impuestos, y allí tocará un nervio dormido. Y conste que sí, se supo después, un family office liquidó acciones por más de 10 mil millones de dólares apremiado por la reposición de garantías y obligado a cancelar deuda (deleveraging). ¿Es un botón de muestra de lo que puede venir? Quien vea el reguero de sangre -entre otros papeles, Discovery y Viacom CBS, 27% abajo- mantendrá las barbas en remojo.

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