Diálogos de Wall Street

Economía

Echamos una mirada panorámica sobre Wall Street junto con Gordon Gekko.

Periodista: Otra semana, otra batería de récords a estrenar...

Gordon Gekko: No fue una semana avasallante. Muchos la daban por perdida, un descanso. Pero al final, se la facturó igual, y a precios máximos.

P.: S&P500, Nasdaq y Dow Jones Industrial, los tres cerraron en récords. Se diría que sin un motivo sobresaliente, casi como si cumplieran un trámite.

G.G.: El trámite se hace en el Congreso.

P.: El juicio político a Trump se robó las cámaras esta semana. Pero el partido republicano le salvó la ropa al expresidente. ¿Cree que influyó?

G.G.: No, para Wall Street, Trump es historia antigua.

P.: Mire que a veces la historia se repite.

G.G.: Muerto el rey, viva el rey. Hoy Biden manda. Y la reforma fiscal sigue su curso legislativo, rauda, aunque no se la mencione. Ya sorteó el filtro del Comité de Ways and Means. Nancy Pelosi, la demócrata que preside la Cámara Baja, está haciendo su trabajo. La Casa Blanca no tiene queja. Como van las cosas, los benditos cheques de 1400 dólares estarán disponibles antes que termine marzo.

P.: No hay atascos.

G.G.: De ahí que tampoco Wall Street se demora. Podría remolonear si quisiese. Tomarse vacaciones un par de semanas. Pero tiene la cancha libre.

P.: Y no lo hace. Rompe el molde. Febrero suele tener un patrón de bisagra.

G.G.: Esta vez, no. Y el movimiento de los mercados se apresura con una novedad, el carácter cíclico muy acentuado. Estamos incorporando el plan Biden en las cotizaciones. Pero no sólo de la Bolsa. Los bonos del Tesoro y los commodities también se involucran.

P.: Lo estamos metiendo a full.

G.G.: A tres cuartos de tanque lleno. 1,4 /1,5 billones de dólares.

P.: Que es mucho más que lo que se esperaba.

G.G.: Entre el doble y un 50% más.

P.: La Bolsa apuesta a una recuperación económica fuerte.

G.G.: Hace tiempo. Desde antes que arrancara.

P.: Desde el 23 de marzo, con más precisión, cuando la política económica en el mundo era encerrarse.

G.G.: Y lo peor estaba por pasar. La economía destruyó 20,5 millones de puestos netos de trabajo en abril, y Wall Street, ese mes, trepó 30%.

P.: ¿Dónde está entonces la novedad del carácter cíclico?

G.G.: En los precios del petróleo y de los commodities es muy claro. Ya se habla de superciclo de las materias primas como si hubiera ocurrido. ¿Cuánto valía el bitcoin en marzo 2020? En el mínimo, 4100 dólares. Hoy no tiene techo. Pero sobre todo importa lo que se percibe en la marcha de los bonos.

P.: Suben las tasas largas del Tesoro.

G.G.: Sin prisa pero sin pausa. Mientras las canastas de bonos de alto rendimiento achican sus rendimientos por debajo de 4%. Y mejoran sostenidamente sus calificaciones crediticias. Otro derrame del boom fiscal en ciernes.

P.: Se temía que el alza de las tasas largas fuera el tiro de gracia del rally de las acciones. Hoy suben todos agarrados de la mano. Tasas y acciones.

G.G.: Todavía es una amenaza.

P.: Se teme que la inflación arruine la partida. Eso sí. Pero la inflación no se movió. ¿Qué señala la suba de tasas largas? ¿Un aumento de la tasa de interés real dado el vigor de la economía, con expectativas de inflación estables?

G.G.: No es así. El movimiento reciente es al revés. Un incremento de los “breakevens” (puntos de equilibrio) de inflación, que se suelen confundir con las expectativas de inflación, y tasas de interés reales muy reticentes aún a acompañar.

P.: ¿Me quiere decir que lo que aumenta son las expectativas de inflación?

G.G.: Sí. También asociadas a la recuperación cíclica. Hagamos números a mano alzada. La tasa de diez años cerró a 1,20%. Es un máximo local de la era covid. El “breakeven”, una medida directa que incluye las expectativas de inflación y las primas de riesgo, se ubica ya por arriba de 2,20%.

P.: ¿La tasa real a diez años es negativa?

G.G.: Más de 1% negativa. Es la variable más desalineada. La que menos incorporó el efecto Biden. La economía de EE.UU. va a crecer a más del 5% cómodo, la tasa de interés real debería converger a cero como mínimo. Corolario: la tasa nominal de 10 años tiene para subir un punto completo. Más lo que le sumen las expectativas de inflación. La corrección de la Bolsa se pateó para adelante pero, como ve, ya tiene el guión escrito. Por ahora, tranquilo. La Fed es nuestra amiga.

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