19 de mayo 2021 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Cómo explicar un mundo con inflación y bonos calmos? Gekko lo intenta a continuación.

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Periodista: La inflación subió. Y por encima de las proyecciones de la Fed. Sin embargo, los bonos largos del Tesoro no acusan recibo.

Gordon Gekko: Y los cortos tampoco.

P.: Seguro. Pero un bono a tasa fija a 10 o 30 años no tiene ninguna protección frente a una inflación que se salga de cauce.

G.G.: De eso no hay duda.

P.: Es muy llamativo que tome semejante riesgo de pérdida de capital y no muestre ni un indicio de inquietud. En marzo, la tasa a diez años superó 1,75% y era un manojo de nervios.

G.G.: Hoy se ubica plácida en 1,64%.

P.: La inflación minorista de abril se comió la mitad del rendimiento anual en un mes -0,8%- y resultó una sorpresa. Ese mismo día se realizó una subasta de bonos a diez años y se colocó sin inconvenientes. Todo procede con suma tranquilidad como si fuera lo más natural del mundo. La inflación anualizada del último trimestre corre a una velocidad de 7,4%, y los bonos en paz. ¿Cómo se explica?

G.G.: Es una extraña pareja. La inflación subió y mucho y nada indica que amaine pronto. Las expectativas de inflación a corto plazo subieron muy levemente. Y las de largo plazo continúan tan bien ancladas como cuando comenzó el año. Los bonos largos están cómodos ahí.

P.: Como si acá no hubiera pasado nada.

G.G.: Nada que persista.

P.: La Fed se salió con la suya. Los mercados compran su explicación a futuro más que la realidad a la vista. La inflación es más elevada que la que prometió. Sin embargo, no se cuestiona su naturaleza transitoria.

G.G.: En la jerga, es la “forward guidance”. Créase o no, la comunicación es una herramienta tremendamente poderosa cuando existe credibilidad. Es difícil encontrar un ejemplo más contundente. Pero la historia continúa. Y los mercados van a tener que desplegar una enorme paciencia. El informe de la NY Fed, que salió hoy, mostró niveles altísimos de precios pagados y recibidos por las empresas, y en ascenso.

P.: Los bonos no se mosquean. Las acciones, tampoco. Más allá de sus altibajos, la Bolsa se mantiene a tiro de los récords.

G.G.: Eso sorprende menos. Las acciones son la mejor cobertura contra una inflación alta, siempre y cuando no se descontrole totalmente. Con expectativas estables, la Bolsa tiene un perfil atractivo. A diferencia de los bonos, participa a pleno del potencial de suba que se abre con una economía que crece a un 10% anual en estos momentos.

P.: ¿En qué quedó la sospecha del tapering? Se pensaba que la Fed iba a tener que anunciar una reducción en la compra mensual de bonos, inclusive antes de conocer los últimos números de inflación. ¿También esa espina desapareció?

G.G.: Esa duda existe. Sólo que el banco central no la convalidó ni aun después de esta ronda punzante de indicadores. Sin embargo, tarde o temprano, volverá a asomar.

P.: Pero me parece, a esta altura, que la Fed en realidad está convencida de que no debe intervenir.

G.G.: Su límite no es tanto la inflación como las expectativas. Si ellas se corren, y flaquean, entonces tendrá que salir a apuntalarlas. No querrá quedarse de brazos cruzados. No es la situación ahora pero puede llegar a ser en un par de meses si los números no se calman. No obstante, tenga presente que la expansión se desacelerará un poco en el tercer trimestre y bastante en el cuarto. Los faltantes de insumos y los cuellos de botella tendrían que aliviarse progresivamente.

P.: Este experimento recién empieza. Y la inflación, según la propia Fed, comenzaría a revertir recién el año próximo.

G.G.: Recién comienza pero lo hizo a toda máquina. Es la primera vez que las ventas minoristas de un mes son mayores que el volumen total de inventarios. Si hasta el balance de Macy’s es una maravilla. Ahora bien, ¿cuánto crecieron las ventas minoristas de abril?

P.: ¿Cuánto?

G.G.: Cero. El salto fue en marzo: 10,7% (revisado). El nivel de ventas es altísimo pero a muchos les produjo desazón. Las expectativas son clave. Nunca la política económica fogoneó una expansión a tanta velocidad. Larry Summers dice que es “irresponsable”. Pero culpaba a la anterior del “estancamiento secular”. Los bonos, en comparación, son menos volátiles. Y es su opinión la que importa.

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