13 de abril 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Qué nota le puso la inflación a la política monetaria? ¿Hay buenas noticias detrás de un pésimo titular, Gordon Gekko?

gordon gekko 1200.jpg

Periodista: La inflación le tomó examen a la política monetaria. Los precios al consumidor subieron el 8,5% interanual. Dieron un salto del 1,2% en marzo. Un nuevo mojón que deja atrás los picos de 0,9% de junio y octubre.

Gordon Gekko: Muy atrás porque se montó sobre un aumento de 0,8% en febrero. Es el peor trimestre, lejos, desde que resucitó la inflación. Caben atenuantes, por supuesto.

P.: No hay dudas que la invasión a Ucrania, tanto sus preparativos como su concreción, y la guerra de represalias a Rusia, le dieron un empujón sensible a la medición.

G.G.: La energía se encareció 11% en marzo.

P.: ¿Qué decir de la inflación subyacente, el núcleo del proceso? Si se excluyen alimentos y energía, el aumento de precios es solo de 0,3%. Se diría que es casi la mitad de la velocidad que registró entre septiembre y febrero. ¿Es una muy buena noticia que viene envuelta en un titular horrible? ¿Hay razones para sostener que ya pasó lo peor?

G.G.: Eso pensábamos hasta que Putin pateó el tablero

P.: ¿Y ahora?

G.G.: Ahora hay que redefinir qué se entiende por lo peor. Será difícil superar la inflación de febrero y marzo si no se suma otro shock exógeno. La Fed recalculó su postura a resultas del Efecto Ucrania. La política monetaria será más agresiva y le pondrá mayor presión en toda la cancha a la disparada de precios.

P.: ¿No es lo que vimos ya con la desaceleración de la inflación núcleo?

G.G.: Una golondrina no hace el verano. Otras mediciones -la mediana, las medias recortadas- sugieren que la inflación subyacente no se redujo a 0,3% pero sí se mantuvo en 0,5% que es el nivel, alto pero estable, que se observa desde octubre.

P.: Sería una buena noticia también. La inflación -entendida como el aumento generalizado de los precios - no saltó por la borda siguiéndole los pasos a la energía y los alimentos.

G.G.: Es mejor que lo esperado, sin dudas...

P.: ¿Cree que la Fed puede suavizar su posición?

G.G.: No. Powell y su gente no quieren repetir el error del primer shock petrolero, de convalidarlo y fomentar una inflación todavía más amplia y elevada. La Fed va a tener que hacer lo que nos dijo. Una dieta a base de subas de medio punto de la tasa corta más el recorte de la cartera de bonos. Y conseguir que trepen las tasas cortas y largas y, sobre todo, las tasas de interés reales.

P.: Desde ese punto de vista, ¿no cree que hayamos visto lo peor?

G.G.: No le pediría más a la Fedpero sí al presidente Biden.

P.: ¿Qué?

G.G.: Un poco más de energía. ¿EE.UU. no tiene amigos en Medio Oriente? ¿Nadie puede prometer más barriles de crudo? ¿Y qué pasa en casa? ¿No interesa producir más shale y cubrirse a estos precios en la curva de futuros? No sea cosa que las sanciones a Rusia, y la menor dependencia planeada de sus fuentes de energía- nos compliquen la existencia.

P.: ¿Hace falta asegurarse un suministro alternativo de energía que sea fluido para pensar que lo peor quedó atrás?

G.G.: La Fed podría apretar más, contener la inflación y que el desequilibrio se corrija con un cambio de precios relativos. Corre de atrás, y no es nada fácil. En esa dinámica, lo peor puede no ser la inflación sino un abrupto fin de ciclo.

P.: ¿Una recaída en la recesión?

G.G.: Tal cual.

P.: La Fed privilegió alcanzar una recuperación robusta en 2020 y 2021. Dejó que la inflación se alejara, y mucho, de la meta de 2%. Su prioridad, ahora, es domesticar a los precios. ¿Cambiará de nuevo si percibe que la actividad entra en zona de peligro?

G.G.: Sería un error si descuida la inflación. Y creo que no lo cometerá. Nada más expansivo en tiempos de crisis que poder ejecutar una política flexible contando con el respaldo de expectativas de inflación tan bien ancladas que la inflación puede irse de paseo sin que los mercados de activos pierdan la compostura. Esa confianza es la gallina de los huevos de oro. La Fed, en estas circunstancias, tiene que demostrar que no se le concedió en vano. La inflación debe bajar, y no dentro de mucho tiempo, y volver a ubicarse en 2%, para eso sí hay tiempo. Si dudamos de su voluntad, o de su capacidad, ahí si estaremos en problemas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar