17 de agosto 2020 - 00:00

Elecciones en EE.UU.: ¿Wall Street apuesta contra Trump?

Donald Trump.

Donald Trump.

Foto: Reuters

Podría ser contrafáctica esa idea, instalada en el imaginario colectivo local, de que Estados Unidos cuenta con una democracia finamente estructurada. Por el contrario, habrá que preguntarse si no se trata de una democracia fuertemente encorsetada por grupos de interés que velan por su propio rédito. Entre estos grupos, el tejido heterogéneo agrupado bajo la etiqueta de “Wall Street” seguramente es uno de los que tiene más peso específico. Y esto generalmente es así, especialmente durante las elecciones presidenciales, cuando su apoyo es vital para los candidatos que aspiran a llegar a la Casa Blanca. Tanto los fondos que Wall Street aporta a las campañas, como el desempeño de los mercados en los meses previos a la elección, pueden ser determinantes para saber quién llegará a la presidencia.

Las elecciones estuvieron en el radar de mercado bursátil neoyorquino todo el año. Sin embargo, su influencia fue eclipsada por la pandemia del covid-19 y los estímulos inéditos de la Fed y el parlamento estadounidense. Esto puede cambiar en las próximas semanas cuando los inversores comiencen a ponderar los riesgos inherentes a cada candidato. Si bien el presidente Donald Trump tiene una propuesta más market-friendly con respecto a la economía, la estructura tributaria y el comercio exterior, en Wall Street las fichas están puestas en Joe Biden. ¿Será la previsibilidad en la política exterior un factor determinante para la decisión el mercado?

El mercado sabe que la economía estadounidense aportará un registro marcadamente diferente, sea bajo un gobierno demócrata o uno republicano. A diferencia de la propuesta de Trump, que es estrictamente continuista, una presidencia de Biden (que probablemente conllevaría una mayoría legislativas absoluta) pondría un final a la desregulación y monopolización económica, y apuntaría al estímulo fiscal para regenerar la demanda agregada.

No es objeto de esta columna analizar en detalle las propuestas económicas. Sí, en cambio, los factores que son determinantes para Wall Street. Si existe un consenso generalizado en los mercados, este es el efecto corrosivo de la guerra comercial. Se calcula que las tarifas impuestas desde 2018 reducirán el PBI estadounidense un 0,5% y la renta real de los hogares por u$s1.277. En los últimos meses se comenzó a sentir entre banqueros, inversores y ejecutivos una sensación de indignación y cansancio a raíz del estilo de relacionamiento caótico de Trump para con otras potencias extranjeras. La súbita prohibición de la red social china WeChat (que es un pilar fundamental del comercio doméstico en China) fue la gota que rebasó el vaso. Es una medida prohibitiva para muchas corporaciones estadounidenses que operan en China. Por el contrario, la política internacionalista que propone el partido demócrata sería un giro de 180 grados. Wall Street ve en Joe Biden, un político moderado avezado, la posibilidad de volver a una política comercial exterior metódica y predecible. Y eso lo entusiasma.

Otro factor muy relevante para el mercado es el plan impositivo de cada candidato. En este aspecto el contraste es evidente. Mientras Trump insiste en recortar impuestos, el candidato demócrata procura volver sobre los pasos de la última administración aumentando la tasa impositiva corporativa máxima al 28%. En rigor, JPMorgan estima que tal incremento podría barrer un 5,5% de las ganancias de 2021, reducir inversiones por u$s 50.000 millones y fomentar una rebaja de más de u$s 10.000 millones en recompras de acciones. Esto es un cambio gravoso para el mercado, pero que está dispuesto a aceptar a cambio de políticas más congruentes.

Si los mercados votan, ya votaron por Biden. Pero, por esas bellezas de la democracia, las elecciones se miden en votos y no en dólares. El apoyo crecientemente manifiesto que Wall Street, y sus grandes ejecutivos le dan a Joe Biden, son una buena señal para la campaña del experimentado demócrata. La compleja situación económica, la pobre respuesta a la pandemia y la creciente verborragia e insensatez de Trump ponen en tela de juicio su reelección. El mercado lo sabe. Falta conocer aún que efecto tendrá sobre el electorado medio todos esos elementos que no factoriza el mercado. En 2016 fueron determinantes.

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