No son ni los Backstreet Boys ni los Peaky Blinders; más bien parecen Atila y los hunos. Se trata de los Wall Street Bets y otros tantos adláteres. Hasta hace poco la mayoría de la gente no había escuchado hablar de ellos ni sabían que existían. Lo cierto es que el tsunami de GameStop sacudió el avispero (ayer coqueteó con los u$s500). Ya se metió la SEC, como era previsible, ante el temor a que caiga un peso pesado, pero nada indica que todo este descalabro de trading haya terminado (incluso hasta Nancy Pelosi se metió en el tema). Es más, suenan más víctimas. De ambos lados. Otros hedge funds se suman a la hemorragia de Melvin Capital y otras tantas acciones son foco de la revuelta de los inversores minoristas. La historia oficial dice que todo es culpa de Reddit y sus foros como Wall Street Bets y otras plataformas de trading como Robinhood, que dicho sea de paso, ayer decidieron interrumpir las transacciones no sólo de GameStop, sino de otros tantos objetivos de los jugadores “short” (como American Airlines, BlackBerry, Best Buy, Castor Maritime, Express, KOSS, Naked Brand, Nokia, Sundial Growers, Tootsie Roll y Trivago) que pasaron de victimarios a víctimas. Varios inversores referentes de los New Day Trading prometen venganza. No es una anécdota. En Wall Street hay mucho nerviosismo con el cierre de los “cortos” de los fondos bajistas. Porque estas huestes financieras no sólo son ya millones, sino que actúan coordinadamente.
Lo que se dice en las mesas
El Atila de los "cortos". Un cepo que promete venganza. La térmica de enero casi 50%. FMI, ¿quién pone el gancho? ¿Un nuevo rey de Frigia o un embaucador de Freemont? Otro hedge en la picota.
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En esta pseudo normalidad y en medio del sofocante verano, volvieron los encuentros virtuales entre consultores, empresarios y banqueros. Cómo estarán las cosas que no esperaron, como de costumbre, a marzo, sino que ya en el último tramo de enero reaparecieron los zoom. Un prestigioso analista sentenció claramente el panorama: el mundo ya asumió que 2021 será otro 2020. A nivel local de lo que se habla debe tamizarse por la grieta. Pero se percibe poco convencimiento en que se viene un plan de estabilización. Es más, con referencia al FMI, parece que, como ya señaláramos en esta sección, viene para largo. Ninguna de ambas partes tiene mucho apuro. En Washington la inquietud es saber si desde Buenos Aires ya se habló con Biden & Co. para ver quién pone el “gancho” político. Pero al fin y al cabo será la realidad la que se imponga en la negociación y su timing. El tema excluyente, la inflación, en realidad, su aceleración. La próxima semana estarán los números de la última semana y se sabrá con más certeza a cuánto escaló. Pero por los números que hoy tienen los principales consultores temen que enero traiga una sorpresa desagradable, que podría empezar o estar muy cerca de 5%. Puede aflojar algo en febrero, pero en marzo revive. Por ello inquieta cuál es o será el ancla inflacionaria. Ante el mal dato de la balanza comercial de diciembre pasado, quizás esperable por el paro en los puertos, hoy la atención de los analistas estará en el balance cambiario para ver cómo jugó oferta y demanda.
La movida contra los “cortos” puso en el ojo del huracán al señor Tesla, Elon Musk, quien se sumó a la locura de GameStop con un tuit que recalentó el ambiente y llevó la acción de la cadena de videojuegos a subir más de 130% tras el rally de un 300%. Sólo le bastó tuitear “¡Gamestonk!”. Así se reavivaron las acusaciones sobre quien algunos debaten si es un nuevo rey Midas o un manipulador de mercado. Muchos pidieron su cabeza a la SEC tras los casos de Signal Advance (tuiteó “Usa Signal” que en tres días subió 6.300%) y de Etsy (tuiteó “Me encanta Etsy” y subió 10%). Ahora GameStop.
Pero en esta rebelión minorista es casi un todos contra todos, porque desde el Congreso ya piden investigar no sólo a los compradores minoristas sino también a hedge funds y sus vinculadas. Porque luego de que Robinhood estableció el cepo a GameStop y otras acciones (mientras otras plataformas seguían operando) que ya generó demandas legales de clientes, emergió el dato saca las caretas del mundillo financiero: Citadel es la mayor fuente de ingresos de Robinhood y es copropietario del hedge fund Melvin Capital (quién debió ser rescatado por otros dos fondos). Se considera que el desliz de Melvin es un mini LTCM. Porque según datos de Ortex, los vendedores en corto, en su mayoría hedge funds, ya tienen pérdidas estimadas de u$s70.870 millones de sus posiciones cortas en más de 5.000 empresas estadounidenses. Si se suman las opciones de venta y otros derivados, la pérdida real será aún mayor. De ahí el temor a un nuevo crac como el de LTCM. Ya se escucha un segundo nombre en el cadalso de los “cortos”, Maplelane Capital. A estar atentos. Para entender en dónde estamos el analista que más conoce a GameStop, Michael Pachter (de Wedbush), que sigue la empresa desde 2002, la tiene con un precio objetivo de ¡u$s16! Ayer cerró por debajo de u$s300 tras tocar casi u$s500. Todo parece una locura, pero es una realidad de los mercados pandémicos y virtuales.
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