Los "insiders" vuelven a dar la nota y no paran de vender en Wall Street

Economía

Es toda una señal para el mercado. Por delante hay una serie de riesgos que generan cautela. Las elecciones en EE.UU. ya empezaron a jugar.

Desde comienzos de mes, cuando el S&P 500 marcó un récord histórico al superar los 3.500 puntos, Wall Street viene cayendo y en lugar de verse el accionar de los buscadores de oportunidades, cada día aumentan más las ventas. Toda una señal de Wall Street. En realidad, el faro de los inversores globales ya emitió cierta advertencia, precisamente, entre fines de agosto y principios de setiembre cuando se percibió un sorpresivo activismo de parte de los “insiders”. Primero fue la gente de TrimTabs Investment Research la que detectó el protagonismo de los “insiders” que llevaban vendidos más de u$s50.000 millones en acciones desde comienzos de mayo. ¿Por qué es una señal a tener en cuenta? Sencillamente porque se trata de los CEO y principales ejecutivos de las compañías del S&P 500, que se presupone son los que más conocen de sus negocios y la competencia, y tiene sin duda el filet mignon de la “inside information”. Ahora fue la gente de Sundial Capital Research quien reveló que los “insiders” intensificaron las ventas de acciones de sus propias compañías durante las últimas cuatro semanas. Según el monitoreo de SCR se aceleraron las ventas netas siendo la salida más rápida desde el desplome de 2012.

Está claro que otros factores pueden influir en las decisiones de los “insiders”, más allá de las valoraciones, pero los movimientos de este selecto grupo de inversores no es una señal auspiciosa, sobre todo en un setiembre que se perfila como el peor desde la crisis de 2008.

Según Bloomberg con datos de la SEC, los insiders vendieron alrededor de u$s1.000 millones en acciones la semana pasada, más del doble que la semana anterior, mientras que sus compras aumentaron cerca de un 10% a u$s10 millones. La información da cuenta que Amy Hood (CFO de Microsoft) y Wendell Weeks (CEO de Corning) fueron entre los que más vendieron en lo que va del mes. Todo esto marca un cambio de expectativas respecto, por ejemplo, de las compras lanzadas en el derrumbe de marzo. Ya nadie habla de la “V”, “U” ni la “W”. Se percibe ahora un clima vacilante. Los “insiders” parecen haberse tomado un respiro. Claro que por delante enfrentan un cúmulo de incertidumbres y riesgos macro que pueden abortar la ansiada reactivación, donde las elecciones en EE.UU. marcarán un antes y un después.

Este clima de inseguridad choca con las actuales valoraciones en Wall Street. Hoy todos se cuestionan hacia a dónde va ahora la economía y el mercado. Y a la hora del oráculo quién triunfará el próximo 3 de noviembre en EE.UU. es sin duda lo que está marcando ya el tenor de los negocios. La cuenta regresiva comenzó. Todos temen por la volatilidad que inyectarán unas elecciones que pueden complicarse más de lo acostumbrado para el gusto americano, sobre todo por el creciente voto por correo. Como explicó recientemente Goldman Sachs, el recuento de los votos por correo pueden hacer que se prolongue el período de recuento después de la jornada electoral, pero el mercado parece esperar que los resultados de la carrera presidencial se conozcan antes del 8 de diciembre. Ese día, es la fecha límite en la que los Estados con carreras disputadas deben presentar los resultados o, de lo contrario, podría ocurrir algo similar a lo acontecido en las elecciones de 2000 entre George W. Bush y Al Gore, cuyo resultado tuvo que decidirse en los tribunales (la Corte Suprema dictaminó el triunfo del republicano tras los problemas de recuento en Florida). Hoy se teme por un replay. Por eso el mercado anticipa un período de alta volatilidad mucho más allá del día de las elecciones especulando con la posibilidad de que los resultados eleccionarios se conozcan con retraso. ¿Qué puede cambiar el ánimo? Quizás, la llegada de la vacuna. Aún es prematuro.

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