Twist, gritos y nuevos récords en Wall Street

Economía

La agitación cesó. Y que no queden dudas: el S&P500, el Nasdaq y el Dow Jones Industrial, los tres índices principales, cerraron la semana -y la última transacción- en récords flamantes. No obstante, el susto existió, y el jueves, también la zozobra. De las últimas once ruedas, nueve forjaron máximos del S&P 500, pero el desmayo vertical del jueves puso los nervios a prueba. Si la Bolsa copa los titulares, los bonos son los que eligen la música de fondo desde que la política económica se transformó en una ola gigantesca de estímulo y urge saber qué suerte le espera a la inflación.

¿Quién dijo que un avance de 5% en los precios al consumidor no constituye un descontrol? Los bonos del Tesoro. O sea, la placidez de las tasas de interés de largo plazo. ¿Quién sostiene que la inflación es temporaria? Los susodichos (además de la Fed, claro está). Son juez y parte, parte damnificada. Nadie se perjudica más si la inflación se sale de cauce. Son, pues, un juez con sesgo a la severidad. Y con qué énfasis se pronuncian: la tasa de diez años, tan arisca a principio de año, subió de menos de 1% a 1,77% a fines de marzo. A los gritos. ¿Anticipaba la vorágine de aumento de precios que sobrevino luego? Sí, pero cuando asomó el caos, se archivó la furia.

El segundo trimestre -que aloja el pico de las tasas de crecimiento real y, presumiblemente, también de la inflación- cerró en el rango de 1,45%-1,50%.

Mucho pontificó la Fed sobre la inflación como fenómeno puntual pero una tasa sin objeciones zanjó la discusión. De ahí la sorpresa tras el Día de la Independencia. ¿Qué saben las tasas largas que caen a plomo? El martes, a 1,35%. El jueves, hasta 1,25%. ¿Qué pasa? ¿No van a quedar rastros de inflación? ¿Qué vieron los bonos del Tesoro indexados, los TIPS, que están protegidos de la erosión de poder de compra? Las tasas reales, bajo cero, ahora son aún más negativas. ¿Cuál es el dictamen? El mercado de bonos es un juez riguroso que publica sus fallos todos los días pero nunca revela los fundamentos. ¿La economía está en problemas? La inflación es temporaria y ¿la recuperación, también? Esa daga atravesó a Wall Street el jueves, punzante. Ya se dijo. El susto pasó. Y el viernes se estrenaron nuevos récords.

EE.UU. creó 850 mil puestos netos de trabajo en junio. Es el ritmo más intenso en diez meses. La demanda de mano de obra hierve. ¿Búsquedas laborales? ¿Nuevas posiciones? Se abrieron 9,2 millones el mes pasado; 26% más que dos años atrás, antes de la pandemia. ¿Dónde está la anemia? No hay señales visibles (sí se ven, por doquier, los carteles que ofrecen empleo). ¿Será que se dejó atrás el “techo” de la recuperación? Tampoco. El máximo de velocidad, sí. También la cresta de la inyección de estímulo fiscal.

No obstante, la economía continúa a buen paso. Y sin obstáculos que le impongan límites cercanos. ¿La desaceleración conmovió a las tasas largas? Desde ya. El informe ISM encendió la reacción (después, con los hechos consumados, obraron las excusas de ocasión como el temor a la variante delta).

Los reportes de actividad coinciden en retratar una expansión robusta que se moderó con respecto a mayo. Junio clausuró así el mejor trimestre en la historia de estos relevamientos. Se sabe que la marcha hacia delante será menos vibrante. ¿Motivo de preocupación? El consenso esperaba un crecimiento de 10% en el segundo trimestre y lo revisó a 9%. La previsión para todo el año es 7%. ¿Dónde está el problema? Si EE.UU. regresó a los niveles prepandemia, y la tasa de crecimiento potencial es 1,8%. Salvo accidente, la velocidad crucero 2022-2023 será más rápida.

La Bolsa dudó el jueves pero impuso su propio criterio el viernes. Después de todo, avizorar las oportunidades de crecimiento es su especialidad. Ella sufre si erra el pronóstico, no los bonos del Tesoro (que se benefician del vuelo a la calidad). En todo caso, que opine la deuda empresaria de la peor calidad: los bonos basura no dejan de subir de precio. Rinden menos que la inflación. No hubo twist allí. No hay spreads de crédito en alza. Zapatero a tus zapatos. La Bolsa titubeó pero volvió a los récords. Manda decir que tomó nota y mantiene su partitura. Sin novedad en el frente. Y de frente, march. Que chillen los balances si ven problemas en serio.

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