No hay ministro en el planeta que no haya salido a calmar a ahorristas en medio de esta histórica crisis financiera. Los bonos argentinos rinden más de 40% anual, hay suspensiones y despidos, la soja se desplomó y, sin embargo, Carlos Fernández permanece oculto como si el país fuera a crecer otro 8% en 2009. Sus asistentes confiesan que tiene fobia a la prensa. Pasó el fin de semana en Washington y participó de las tradicionales y burocráticas reuniones del FMI. Hoy regresa. Lujos que se da la Argentina: tener un ministro ausente en Economía.
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